lunes, 23 de mayo de 2011

Renovación y compromiso

  Porque habíamos quedado comprometidos es que sumamos a las secciones “sólo sonetos” y “poemas” una producción nueva en cada una de ellas, al igual que una nueva narración: “1994”, con reminiscencias trágicas argentinas en la sección “cuentos”.

  El nuevo ensayo llega pronto.

  Y  tengan mi palabra de honor de que se sumará una nueva producción por semana en las dos secciones de lírica ya mencionadas.

sábado, 21 de mayo de 2011

Tango y amores trágicos III (tercera y última).

  Convengamos que nos podríamos pasar el tiempo que nos reste reconociendo escenas de amores trágicos tangueros. Hasta podríamos hacer un blog sólo dedicado al tema y sería prácticamente inagotable.

  Por ello, porque no lo vamos a hacer, es que observamos este último tango desde esta perspectiva y dejamos el tema allí, para que cada uno reconozca en su andar por esta tierra, cuál le parece el más trágico de todos los amores representados en la canción del alma de Buenos Aires.

  “Los mareados”:

  El caballero encuentra a la muchachita en un estado etílico fatal. Ve en ella, algo de la sombra de lo que hermosamente, era.
  “…pues al mirarte yo vi brillar                                                    
tus ojos, con un eléctrico ardor,
tus negros ojos que tanto adoré…”

   Pero, lejos de lamentarse y partir, pues se une al rito de beber y se emborracha con ella:
 “¡Cada cual tiene sus penas,
y nosotros las tenemos,
esta noche beberemos…” 

  La tragedia no se hace esperar un verso más:
   “…esta noche beberemos
  porque ya no volveremos
 a vernos más…” 

  La sentencia no tiene vuelta atrás:
  “Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida…”

  Sólo queda el lamento final como inevitable epitafio. Se mira a sí mismo, hace que ella mire lo que son ellos, es decir, que mire en lo que ha venido a parar todo lo que eran y esperaban de sí mismos y de su amor. La decepción es total:
 “¡qué grande ha sido nuestro amor!
y sin embargo, ¡ay,
mirá lo que quedó…!” 

  La tragedia está concluida en su esplendor propio, como en toda tragedia lo más alto es lo más bajo, lo más grandioso es lo más terrible, el clímax es el peor momento. Así son las tragedias y el tango no es su excepción.

  “Rara, como encendida,
te hallé bebiendo, linda y fatal.
Bebías, y en fragor del champagne
loca reías, por no llorar.
Pena... me dio encontrarte
pues al mirarte yo vi brillar
tus ojos, con un eléctrico ardor,
tus negros ojos que tanto adoré.

Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado.
¡Qué me importa que se rían
y nos digan "los mareados"!
¡Cada cual tiene sus penas,
y nosotros las tenemos,
esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más.

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida,
tres cosas lleva mi alma herida:
amor, pesar y dolor.
Hoy vas a entrar en mi pasado,
hoy nuevas sendas tomaremos,
¡qué grande ha sido nuestro amor!
y sin embargo, ¡ay,
mirá lo que quedó...!” 
Letra: Enrique Cadícamo
Música: Juan Carlos Cobián

jueves, 19 de mayo de 2011

Tango y amores trágicos II

  Se nos dio por hablar de la tragicidad de los amores de tango…

  Y si hay un tango trágico es “Afiches”.

  A simple vista, sin entrar en complejas polisemias, parece que la muchacha lo ha abandonado y ha retomado una vida pseudo actoril. Ella aparece en “afiches”.

 Los versos más líricos serían los siguientes:

Ya moja el aire su pincel 
y hace con él la primavera...” 

 Inmediatamente, prosiguen otros dos versos que nos parten el corazón porque trasuntan todo dolor de la ausencia en la cotidianeidad:

“¿Pero qué? 
si están tus cosas pero tú no estás…”

  Y luego la explicación que nos hace comprender todo, ella se ha ido cuando él le dio lo mejor que puede desearse:

“Yo te di un hogar... 
¡Siempre fui pobre, pero yo te di un hogar!

  Duele porque no dice: “te compré un autito y una casita”, le dio un “hogar” que es infinitamente algo más profundo que una propiedad…

  El final que es también estribillo es rotundamente trágico:

  “¡Dan ganas de balearse en un rincón!” 

“Cruel en el cartel, 
la propaganda manda cruel en el cartel, 
y en el fetiche de un afiche de papel 
se vende la ilusión, 
se rifa el corazón... 
Y apareces tú 
vendiendo el último jirón de juventud, 
cargándome otra vez la cruz. 
¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón! 
¡Dan ganas de balearse en un rincón! 

Ya da la noche a la cancel 
su piel de ojera... 
Ya moja el aire su pincel 
y hace con él la primavera... 
¿Pero qué? 
si están tus cosas pero tú no estás, 
porque eres algo para todos, 
como un desnudo de vidriera... 
¡Luché a tu lado, para ti, 
por Dios, y te perdí! 

Yo te di un hogar... 
¡Siempre fui pobre, pero yo te di un hogar! 
Se me gastaron las sonrisas de luchar, 
luchando para ti, 
sangrando para ti... 
Luego la verdad, 
que es restregarse con arena el paladar 
y ahogarse sin poder gritar. 
Yo te di un hogar... 
-¡fue culpa del amor!- 
¡Dan ganas de balearse en un rincón!”

Música: Atilio Stampone                                                                                                                                                                                                             
Letra: Homero Expósito

Nota: personalmente prefiero las versiones clásicas o tradicionales, no me gusta tanto escuchar “El Himno Nacional” por Charly García o “Muchacha ojos de papel” por Sergio Denis, pero la versión de “Afiches” por el folklorista José Larralde es una obra de arte.


martes, 17 de mayo de 2011

Tango y amores trágicos.

  Hace días que no me abandona la melodía del tango “El último café”. Esas cosas caprichosas que tiene el cerebro. Se ve que resonó en algún lado, la recordé y me sigue.

  De ahí que vengo ahora a dedicar unas líneas al “tango trágico”. Porque hay tango de todo tipo, pero algunos son bien trágicos. Cada persona que guste de estos sabores apreciará los suyos. Yo dedicaría un instante, como dije, a “El último café”.

Me detengo para saborear mejor los siguientes versos:

“Miro la garúa, y mientras miro
gira la cuchara de café...
Del último café…"

Ese “Del último…” es una aclaración rotunda y fatal.

Y luego:

“te escucho sin que estés:
‘Lo nuestro terminó’ "

Es decir, ya no hay nada más que aclarar…
Y sigo sufriendo con: 

“Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido,”

Y finalmente, lo sublime, la postura estoica ante lo irremediable, la resignación digna ante la felicidad que no existirá jamás:

“Y allí, con tu impiedad,
me vi morir de pie...”

  El final, final, es de alguien que tiene la nobleza en el alma con mayúsculas, aceptó que la otra persona no la ama, que va a partir, no obstante y  a pesar de que su presencia, la presencia del ser que ama pero que no corresponde a su amor, es seguramente,  toda una tortura, le ofrece el último café.

“Llovía, y te ofrecí, el último café.”

Un brindis (con café si se quiere) por esta maravilla del amor trágico.

 "Llega tu recuerdo en torbellino.
Vuelve en el otoño a atardecer...
Miro la garúa, y mientras miro
gira la cuchara de café...
Del último café
que tus labios, con frío
pidieron esa vez
con la voz de un suspiro...
Recuerdo tu desdén,
te evoco sin razón,
te escucho sin que estés:
"Lo nuestro terminó",
dijiste en un adiós
de azúcar y de hiel...
Lo mismo que el café,
que el amor, que el olvido,
que el vértigo final
de un rencor sin porqué...
Y allí, con tu impiedad,
me vi morir de pie,
medí tu vanidad
y entonces comprendí mi soledad
sin para qué...
Llovía, y te ofrecí, el último café." 

Música:Hector Stamponi.

Letra: Cátulo Castillo
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domingo, 15 de mayo de 2011

Una broma sobre la obra inconclusa…

   Queriéndolo o sin querer, muchos artistas nos dejaron sus obras inconclusas (sin entrar, hoy, en la reflexión de que toda obra lo es de alguna manera…).

   La mejor broma al respecto la veo en el lápiz de Tute a quien comparto y recomiendo.


viernes, 13 de mayo de 2011

Hamlet, en infinitas versiones.

 La escena de la calavera de Hamlet debe ser la más realizada de todas las escenas dramáticas del mundo. En versión original, en versión cinematográfica, televisiva, radial, circense, dibujos animados; en forma clásica, paródica, pastiche, humorística, libre; actuada por los grandes de la escena, por profesionales, por amateurs, por estudiantes, por payasos, por aprendices, etc., etc., etc.

  Infinidad de veces se la confunde con el texto en donde Hamlet dice: “_Ser o no ser…”, siendo que este fragmento corresponde al monólogo del príncipe en su castillo, y la escena de la calavera corresponde a la escena en que, regresando a su patria, se encuentra con unos sepultureros que le muestran el cráneo de Yorick, el bufón que alegró su niñez.

  Nada importa demasiado.

  La imagen de la mano que sostiene una calavera es el sello de Hamlet y la firma de Shakespeare.

  ¿En qué formato me faltaba verla?

   Supongo que nunca se me hubiera ocurrido tallada en la cazoleta de una pipa de espuma de mar.



  Dicen, los que dominan el tema, que lo apreciable de esta pipa es el tallado de la delicada mano del príncipe y el encaje del puño de su camisa.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Barbarella.

   Hablo del film, no de la historieta que le dio origen.

  Cuando un film es realmente malo, pasa al olvido. Incluso como pecado de grandes actores, las películas malas interpretadas por buenos quedan como un nombre perdido en el listado de sus filmografías.

   Pero cuando a una película se la recuerda por lo mala es que algo de bueno tuvo. Compruebe, amigo lector, cualquier enciclopedia del cine en cualquier formato y verá que se nombra a “Barbarella” como un film malo protagonizado por Jane Fonda.

  La película nunca logró plasmar el espíritu de la historieta, cosa que suele pasar en estos emprendimientos. Si la vemos a la luz de las superaciones tecnológicas nos parecería hoy irrisoria. Para algunos, muy irrisoria.

  ¿Y lo bueno? ¿Por qué se sigue recordando en la crítica desfavorable a este film en cualquier foro de cine fantástico?

  Recomiendo que algún domingo desapacible se la mire y que cada uno saque sus conclusiones. Yo tengo la mía.

  Y aquí va: el personaje de Jane Fonda tiene un candor, una “inocencia erótica” muy especial. La historieta de 1962 era considerada para adultos, no obstante, el film, que si bien para la época podría ser algo subido de tono aunque no mucho, contiene a este personaje que es más tierno que peligroso. La Barbarella de Fonda triunfa siempre porque es fácilmente vencible, embaucable, atrapable y, por lo tanto, nunca es derrotada.

  Un brindis por Jane que logró esta maravilla de personaje encantador y por ello redimió todo lo malo del proyecto. ¿Traicionó a la “Barbarella” original? Es posible, pero la “Barbarella” de papel ya no tiene lectores que la defiendan.

Nota: adjunto imágenes para curiosos de la historieta francesa creada en 1962 por Jean-Claude Forest y de Jane Fonda como la heroína del film de 1967 dirigido por Roger Vadim. Ah, y por favor recordemos que no hay que hacer de nuevo los films de culto…