Si bien la idea era compartir una poesía propia cada viernes, las complicaciones cotidianas dejan todo para el sábado:
“Me pregunté si cuando
murieses
Me pregunté si cuando
murieses,
no podría evitar el dolor
horrible de creer verte
en otras personas, en
seres algo parecidos,
confundirme, al menos, un
instante.
Sin embargo,
a excepción de algunas
veces
en que me parece que eres
alguien que viene
pero muy, muy a lo lejos,
no pude, por suerte,
sufrir eso.
Eso sí,
a veces reconozco un matiz
de tu voz,
o alguien que usa alguna
palabra o frase que usabas.
A veces,
hay quien tiene la
tonalidad de tu piel
o por un instante parece
que otorgara
una mirada apenas
parecida.
A veces, menos de un
segundo de alguna sonrisa,
o algún gesto o alguna
sugerida forma corporal
un poco se te asemejan.
Me pregunto si tu muerte
no ha consistido en otra
cosa que en diseminarte
y mi destino, desde
entonces, no se ha vuelto otro
que el de rastrear tus
fragmentos esenciales
y reconstruirte…”
P.Schipani

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