En este espacio, hay temas
sobre los que nos repetimos y nos repetimos. Pero es que si se comete el mismo
error, no nos queda más que volver a pronunicarnos: hay films que merecen una
actualización, una versión nueva pero hay muchos otros que no, definitivamente
NO; otros que por su estilo de realización, su magia cinematográfica, su
particularidades imperecederas no necesitan una reversión. Fue estúpido hacer
de nuevo “Los tres chiflados” (2012), como fue estúpido hacer de nuevo “El
llanero solitario” (2013) o “Ben -Hur” en 2016, por citar
algunos despropósitos…
Hay creaciones que hay que
apreciarlas como si fuesen un ser vivo, es decir aceptando que envejecen pero
que, sin embargo, justamente por eso, por ser un ser particular, son irremplazables.
Esto lo decimos porque
está en desarrollo una nueva “Barbarella”. Estará protagonizada
por Sydney Sweeney con dirección
de Edgar Wright sobre guión de Jane Goldman y el propio Wright.
Tal vez nos equivoquemos,
es posible, deseamos equivocarnos y sabemos que pecamos de cierta imprudencia, puesto que estamos hablando de un film que
todavía no se realizó. Es que en nuestros corazones está la versión de 1968 dirigida
por Roger Vadim e interpretada por Jane Fonda, Ugo Tognazzi, Anita
Pallenberg, John Phillip Law y Milo O'Shea en los papeles principales. Una película que fue
siempre catalogada como muy mala, pero no obstante fue amada por todos y
engrandecida por el protagónico inmortal de Jane Fonda.
Nuestra reseña fue en 2011, en este espacio y en letra chica dice:
“Nota: adjunto imágenes para curiosos de la historieta francesa creada en 1962 por Jean-Claude Forest y de Jane Fonda como la heroína del film de 1967 dirigido por Roger Vadim. Ah, y por favor recordemos que no hay que hacer de nuevo los films de culto…”
Es cierto también que estos proyectos
obedecen a que el público se renueva y a que hay más público y que es menos exigente; un público
al que las referencias “antiguas” no les importa para nada, esos que no se
tomarán el trabajo de ver ni un segundo del film de 1968. Es como la actitud de
un amigo mío que, en medio de una fiesta de adolescentes tomó una guitarra,
cantó “Let it be” y, ante la fascinación general, dijo que la canción
era suya…
https://lacomediatermino.blogspot.com/2011/05/barbarella.html




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