domingo, 13 de marzo de 2011

Las investigaciones inútiles.

  
  Naturalmente, aprobamos casi a ojos cerrados los beneficios de las investigaciones científicas. Dichos resultados los conocemos por los llamados “textos de divulgación científica”. Son esos escritos adornados de infografías que nos ponen al tanto de algunas cosas que son importantes y de una infinidad de cosas que no lo son.


  Estoy tentado de pensar que un gran porcentaje de las investigaciones que se dan a conocer son verdades obvias (las, antiguamente llamadas, “verdades de perogrullo”). Y, también estoy tentado de pensar que, o estos textos son una burla solapada o esconden el desvío de fondos de algún tipo para        cobrar por no hacer nada.

  Ejemplifiquemos: en numerosas publicaciones, hemos leído estos últimos meses, cosas como “El 90% de las personas que vivieron un conflicto bélico tiene trastornos en el sueño”, “La comida chatarra favorece las afecciones cardíacas”, “La vitamina c puede ser un excelente complemento para la dieta durante el embarazo”, “El uso indiscriminado del mensaje de texto y las lesiones en las articulaciones del dedo pulgar”.

  ¿Era necesario hacer toda una investigación para arribar a estas conclusiones?

  Creo que la nota sorprendente hubiera sido que los ex-combatientes de cualquier contienda duermen plácidamente. Esto nos haría arribar de inmediato a que no hay nada mejor para dormir bien que participar de una buena guerra. También hubiera sido extraordinario y digno de mención, enterarnos de que la longevidad se ve favorecida si mantenemos una dieta a pura hamburguesa y papa frita.   

  El año pasado, una entidad que omito nombrar ya que suele realizar tareas de inobjetable valor benéfico, publicó un estudio (esto supone análisis, encuestas, terapias, entrevistas, confrontaciones, estadísticas, etc.) asegurando que “Los niños de las ciudades son más propensos a padecer enfermedades respiratorias”.

  ¿Hacía falta emplear fondos y tiempo profesional para esto?

  ¿Es una broma no? Quiero creer que es una broma algo macabra, espero que lo sea.

  De lo contrario hay algunos en las comunidades científicas o en los escritorios de los redactores de textos de divulgación científica que nos están tomando por idiotas.

viernes, 11 de marzo de 2011

Por si acaso creyésemos que alguien baila bien…en Argentina.





 Él es Gene Kelly y ella, Judy Garland, (sí, la madre de Liza Minelli). El tema es “Be a clown”. Pueden verlo a Gene bailando el mismo tema con otra coreografía en otro film (está en “youtube”). Pueden verlo a él, también, en un sinfín de películas de otra época. Bailarín perfecto, maravilloso, talentoso sin igual.

  Quise compartir estas imágenes por si acaso alguien creyese que en nuestras pantallas alguien baila (o bailó) bien… 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Innecesariamente de nuevo.

¿Por qué se hacen nuevamente películas ya hechas?

  Es una larga historia, pero trataré de sintetizarla…

  Un motivo es porque el público se renueva. A los jóvenes se les puede mostrar, vender, ofrecer o estafar nuevamente con lo mismo. Un film se hace de nuevo al gusto actual o un personaje toma las características de su época. Por citar un ejemplo: el “James Bond” de los ’60 encarnado por Sean Connery, no es para el público del nuevo milenio, para ellos está Daniel Craig (sin olvidar a los que encarnaron el personaje en otras oportunidades). Podríamos decir lo mismo de “King Kong” que tiene tres versiones, “Drácula” que tiene un número que se me escapa o “Robín Hood” hecha unas 15 veces (las dos mejores son las protagonizadas por Bugs Bunny 1949 y otra por el Pato Lucas!!! 1958).
          


 Otro motivo para realizar de nuevo un film es porque la versión original se considera de baja calidad según el canon cinematográfico aunque la idea es buena. Entonces se hace de nuevo pero mejor: “The ring” es la versión norteamericana de la original japonesa “Ringu”, que fue conocida en Argentina como “La llamada” y en España como “La señal”.


  Estos dos primeros motivos estarían medianamente justificados, mientras no se trate de una película de las catalogadas como “de culto”. Las de culto no deben hacerse nuevamente, pero éste es otro tema para otro día.


  Lo inquietante es que se realicen películas que ya están bien hechas y no están fuera de época. ¿Qué necesidad había de hacer otra versión de “Nueve reinas”? (se filmó “Criminal”, estadounidense).

  Tal vez, la misma necesidad por la que se está trabajando sobre la trilogía “Milenium” (tres films sobre la excelente saga policial del sueco Stieg Larsson), realización sueca que ya está bien realizada, bien actuada y bien dirigida.

   Pero Hollywood tiene que hacerlas de nuevo.

   Y se entiende… Tienen que hacerlas al gusto norteamericano. No importa si la versión original es de calidad y menos importa si la nueva versión será aceptada mundialmente. EE.UU. tiene que traducir para sus espectadores el mensaje que ha apreciado. Tiene que ponerlo en su formato, aunque salga de menor valía, aunque no logre la calidad original. Tiene que hacerla con su sabor, con su salsa, con su condimento de lo contrario no les sienta bien.

  Y ahí estamos todos, viendo cómo estos muchachos hacen de nuevo lo que ya es nuevo y estuvo muy bueno…

lunes, 7 de marzo de 2011

Otra de vampiros…sí, de vampiros…

  La editorial Umbriel lanzó una obra llamada El pasaje de Justin Cronin.

  Otra de vampiros.

  Algunos ya leyeron la saga de vampiros edulcorados que brillan al sol (¡!) como diamantes creada por Stephenie Mayer, Crepúsculo y sus continuaciones que, a pesar de que la historia terminó,  promete seguir de alguna manera…

  Otros, también habrán leído las historias de Anne Rice, Entrevista con un vampiro y secuelas…

  Y, si retrocedemos, lectores más clásicos y degustadores de la gran literatura, habrán optado por Stephen King, Lovecraft, Mauppasant,  las novelas góticas de Le Fanu y Polidori, y por supuesto, el magnífico Drácula de Bram Stoker.

 Pero aquí está Cronin con la primera entrega de una prometida trilogía.

 Vendió el manuscrito por cuatro millones de dólares…

  Me gusta este tipo.

  Alguien que escribe otra de vampiros, alguien que no tiene la historia terminada, alguien que pretende que nos leamos mil cien páginas, si amigo, leyó bien, mil cien páginas de otra de vampiros y le pagan cuatro millones de dólares es un tipo inteligente. O, por lo menos, afortunado.

  Y lo más sorprendente no es que vende a buen precio otra de vampiros sino que además hace que los vampiros aparezcan en el planeta a causa de un virus. ¿No vi yo este argumento en un docena y media de películas malas? (Dios me perdone por tantas tardes ociosas).

   (El Drácula de Stoker nace como vampiro de manera misteriosa por su propia condición de guerrero cruel y por extraños aprendizajes en las oscuras grutas de Transilvania. El Drácula del film de Coppola nace al mal como enojo contra la Iglesia Católica por el injusto suicidio de su amada esposa junto con una concisa teoría reencarnacionista: Mina sería la esposa de su otra vida. El resto de los vampiros de buena cata literaria, han sido vampiros porque los convirtieron otros vampiros o por abjuraciones contra su Dios. Los vampiros de obras de poca calidad y películas de clase “b”, nacieron por un virus o son extraterrestres...)

  Bueno, la historia va de nuevo. Es posible que salga bien…yo dije alguna vez, en este blog, que se puede escribir algo de nuevo y muy bien… Me quedan dudas de que éste sea el caso. Lo dejo a juicio de quienes se apresten a leer las primeras mil cien páginas de esta trilogía.

  Eso sí, también hay que saber que el virus surge, en principio, en una remota selva boliviana.

  El sufrido y hermoso pueblo del altiplano queda agradecido a Cronin que escribió una historia en la que dice que de esta amada tierra salió la porquería que va a envenenar todo el planeta. 

Y, más agradecidos van a estar cuando se enteren de que Ridley Scott ya compró los derechos cinematográficos en dos milloncitos de dólares para dejar por seguro que, si hay algunos remolones que no quieren leer las primeras mil cien páginas, podrán enterarse viendo la película en forma masiva, de que toda la inmundicia que destruirá la vida cotidiana sobre el planeta no vendrá de Connecticut ni de Massachusetts sino de Bolivia.  

  Gracias, Cronin, en nombre de los hermanos bolivianos… 

sábado, 5 de marzo de 2011

A propósito de los Oscar 2011.



Si bien las premiaciones son opinables y discutibles hay un evento que hace a éste en alguna medida y que siempre acierta. Hablo de la entrega de la “Frambuesa dorada” o el “Antioscar” (Razzie).
  En general los no muy anónimos críticos que hacen esta suerte de jurado fatal no fallan.
  Porque no castigan con su premiación o “antipremicación” a  las películas que no tuvieron presupuesto suficiente para lograr una producción al gusto general actual. Tampoco juzgan aquellas que sean de las llamadas clase “b” o “c” que, en general, suelen ser para el gusto del canon establecido, muy malas. Las películas de este tipo de clases suelen destacarse cuando son buenas. El “antioscar” en cambio, castiga a aquellos films que pretendieron un lugar preciado en el universo de las películas de primer orden y son un horror. Aquellas que aspiraron a todo, que pretendieron todo, que lo tuvieron todo para ser excelentes y han defraudado de manera rotunda.
  Estoy a favor de este evento. Es un evento desmitificador. Muchas veces han caído sobre films que he disfrutado pero, que en rigor de verdad, con una mano en el corazón, han sido una reverenda porquería.
  Este año “competían” por esa antigloria “Eclipse” (Eclipse) “El último maestro del aire” (The last airbender) y “Sexo en nueva York 2” (Sex and the city 2) entre otras. Obviamente que dichas nominaciones abarcan actores, directores, y otros muchos aspectos involucrados.
  Evidentemente no se equivocan.
  Alguna vez Woody Allen tuvo la grandeza de no ir a recibir un merecido Oscar por quedarse tocando el saxo en su bar favorito.
  Cada año espero que aparezca un actor o director que tenga la grandeza de ir a buscar su frambuesa.
 Que vaya, se presente y reclame su frambuesa dorada de menos de cinco dólares. Sería algo grandioso. Digno de un grande. En el 2009 fue Sandra Bullock. Admirable. Pero no sé de nadie más que lo haya hecho.
  Un acto de nobleza que, además, beneficiaría en grande a quien ostente el coraje.

viernes, 4 de marzo de 2011

Acerca de las sinopsis cinematográficas...

  He observado en "comentarios" a la entrada del 28/02/11, "Sinópsis cinematográficas y de las otras",  que algunos lectores pensaron propuestas de nuevas sinopsis literarias. Las mismas son excelentes, así que la idea sería que todo aquel que quiera sumarse a este desprosósito cultural agregue una sinopsis literaria nueva.
 
  Basta tener en cuenta que si las sinopsis cinematográficas son un desacierto de escasa utilidad, las literarias no pueden quedarse atrás...

  Queda entonces hecha la invitación formal.

  Propongo se agreguen a los comentarios del día 28/02 así podremos tener una visión completa de este desatino universal.

jueves, 3 de marzo de 2011

Los Oscar 2011.

  Me tomé unos días para digerir la entrega de los premios 2011. Para digerir la versión televisiva en Argentina de los premios 2011. Vale la aclaración porque cada emisión vista en cada país puede resultar un discurso o una textualidad con matices diversos. No sólo porque los televidentes sean diversos sino porque la emisión puede aparecer con algunas variantes. En cortes y en traducciones sin ir más lejos…
  Nada inesperado. Nada ajeno al ritual anual al que estamos acostumbrados. Críticas más o críticas menos a los novatos conductores. Críticas más o críticas menos al despliegue que suele ser o muy humorístico o muy musical depende del año.
  Como en misa. Siempre lo mismo.
  Nada malo en ello.
  Es un premio que la cultura, la industria, la ideología de un país entrega a las producciones propias y ajenas de acuerdo a sus parámetros culturales, industriales, ideológicos y etcéteras.
  Es un error de nuestro imaginario creer que se está premiando a la mejor película o al mejor director del mundo.
  Se está premiando a la mejor película y al mejor director que los norteamericanos aprecian como tales.
  Y no está mal.
  Es su opinión, su observación.
  Ellos hacen el espectáculo y ellos lo venden.
  Y está bien, muy bien.
  No por nada, el premio 2010 a la mejor película extranjera fue para “El secreto de sus ojos”. Acaso la más norteamericana de las películas argentinas. Una película excelente. Con muchos guiños locales sí, pero con una estructura, una concepción y un universo diegético al gusto de jurados hollywoodenses. Y, no por nada, “Vivir al límite” (The Hurt Locker) superó con premios a “Bastardos sin gloria” (Inglorius Basterds). “Bastardos sin gloria” es una película superior a “Vivir al límite” por donde se la mire, en aspectos de dirección, de climas de tensión, con un guión magnífico, con un final fuera de la historia de la humanidad, un final al deseo de la humanidad, una joyita de Tarantino, merecedora de muchos premios. Pero había que justificar la invasión a Irak… Y “Vivir al límite” mostraba el sufrimiento y sacrificio de los soldados norteamericanos en esas latitudes, así que le dieron numerosos premios.
  Son las reglas del juego…
  ¿Y las entregas 2011?
  Esperables ya lo dije. Lógicas. Acaso con algún borrón, por mi parte incomprensible, para el director de “El origen” (Inception).
  Ritual festivo de EE.UU. para ellos y, si se quiere, para el mundo. Similar y fiel a sí mismo. Muy parecido al de cada año.
  Igual al del año que viene.