jueves, 31 de mayo de 2012

El honor es el honor o el peluquero de Picasso.



 “Arias nunca aceptó cobrar, durante los veintiséis años que afeitó y le cortó el pelo a Picasso. Picasso le daba cada tanto un dibujo, una litografía o una pieza de cerámica. A diferencia de todas las demás personas en el mundo que recibieron obras de Picasso, Arias no vendió ni una sola de ellas, en todos esos años…”

 del documental: Eugenio Arias "Picasso: mi amigo en el exilio"


  Más tarde, donó todo al museo de su pueblo…

martes, 29 de mayo de 2012

Los dioses pueden fumar...


  Todos sabemos lo mal que hace el cigarrillo a la salud.

  Negarlo sería una necedad.

  Claro que, hay seres excepcionales…

  Los dioses pueden fumar…



                                

domingo, 27 de mayo de 2012

Ver y ser visto...





  La foto fue tomada en Medellín, en una revuelta un día de mayo (Raúl Arboleda), alguien rompe una cámara de seguridad callejera y, de alguna forma, vuelve a decir algo sobre el hecho de ser observado, de saberse observado o, lo aún peor, de sospecharse observado.

  Dilema o tragedia que analizaron pensadores como Bentham y Foucault.

  Y aquí un detalle más para ese dilema: la cámara mira al hombre que la intenta destruir y otra cámara, la del fotógrafo, los mira a ambos…


viernes, 25 de mayo de 2012

La inspiración en la adolescencia…


Luis Alberto Spinetta

  Algunos grandes de la música popular argentina comenzaron a componer, prácticamente de pequeños…

  Recuerdo a Virgilio Expósito con su “Naranjo en flor”, canción creada a los 13 años; recuerdo a Mariano Mores con el bellísimo “Cuartito azul” y celebro a Luis Alberto Spinetta por su “Barro tal vez” canción que hizo nacer cuando él tenía 16.

  El misterio de la creación…


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miércoles, 23 de mayo de 2012

Babel y un poeta “menor” que interpreta lo que quiere…




  Mi amigo poeta, ensayista y evidente autodidacta Enrique Sbareglia (ver entrada del 25/02/12) hacía interpretaciones personales de las Sagradas Escrituras. Era, en cierta medida, como un buen protestante pero desprolijo. Esta costumbre la sustentaba en Xul Solar quien, en los ratos libres, inventaba religiones. Pero lo de Sbareglia no tenía sustento, era algo grave porque él interpretaba  regaladamente textos que merecen el mayor de los respetos. De haber habitado la Edad Media, poco hubiera vivido mi amigo. El tema es que interpretaba, preferentemente, luego de la tercera, cuarta o quinta copa secreta de vino y escribía sus conclusiones.

  “Este Quique puede hacerle decir a la Biblia cualquier verdura” lo censuraba, no sin razón, alguno de mis otros amigos, entendiéndose, en estas latitudes la palabra “verdura” como cualquier despropósito conceptual. Y es que Sbareglia, amén de su libre interpretación ethílica de textos sagrados acompañaba el defecto con la lectura de ejemplares de dudosa factura: Evangelios de repartición gratuita en el subte, Antiguos Testamentos comprados en el supermercado, Relatos bíblicos encontrados en la peluquería, etc.

  La cosa es que sostenía la idea de que la Torre de Babel podría haber sido un proyecto exitoso, acaso emulando aquella lectura de Italo Calvino en “La distancia de la luna”, narración en la que sugiere que se puede abordar la Luna con una simple escalera . Sbareglia sostenía lisa y llanamente que, sin duda, se podría con la torre de Babel haber llegado al  cielo.

  ¿Por qué otra causa si no Dios habría confundido a obreros y constructores? Si la empresa fuese tan incoducente como se cree, Dios no tendría más que haberlos dejado caer en su error y, a poco de andar, comprobarían que el edificio era un error garrafal.

  Pero según mi amigo Enrique, los constructores habrían dado en la clave y estaban en lo cierto. La divinidad, temerosa de ser abordada en su morada por sus creaturas, los confundió con la estratagema de crear los idiomas. Un último recurso de un ser sumamente superior, sin duda, pero recurso al fin dado el acierto de sus creados.

  La otra interpretación de Sbareglia tenía un costado social, es que, según él,  el tema de los idiomas pudo haber retrasado el proyecto pero no haberlo cancelado del todo, el culpable de la no edificación de la torre, decía, fue el propio rey quien desestimó el asunto ya que comprendió que, de prosperar la edificación,  el primero en encontrase con Dios sería el obrero-esclavo que  colocase el último ladrillo…




lunes, 21 de mayo de 2012

Goyeneche, Piazzolla y un cafetín de Buenos Aires…





 En Buenos Aires el café es una pasión. Estar en un cafetín porteño significa, en cierta manera, detener el tiempo…

El Polaco Goyeneche y Astor Piazzolla, artistas de estilos diferentes pero apasionados por el mismo tango…


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sábado, 19 de mayo de 2012

Instructivos líricos…


  La estrategia de hacer instructivos de manera literaria es y ha sido una maravilla estética siempre.

  Sobre todo en los que tan bien supieron hacerlo…

  Evoco las Odas elementales de Neruda en donde líricamente hallamos cómo realizar una “sopa de congrio” exquisita o unas “papas fritas” maravillosas y memoro también a Cortázar, quien narrativamente nos enseña cómo llorar (De cronopios y de famas).

  En este tono es que adjunto estos “Consejos para planchar una camisa”:

“Retírala del sol con la humedad y la blandura del pan
todavía pálido,
y dirige tu nave de lenta proa
hacia los puños donde las venas se juntan en un manojo de tallos azules
de una carnosa flor.
Escucha entonces ese crujido de grillos entre el pasto,
la crepitación de la tarde, que sube desde las raíces
junto al olor de la sombra.
Como buscando enanos bajo los hongos,
introduce después entre los botones del pecho
el hocico de grueso dragón con las entrañas de fuego.
Y sobre el cuello vaporoso, con su gesto de pájaro que planea,
plántalo como el sol que absorbe en lo profundo de los seres
las nubes escondidas,
o como el poeta que aspira los ángeles ocultos.”

Dujovne Ortiz, Alicia. Recetas, florecillas y otros contentos.