domingo, 6 de julio de 2014

Betty Page…




  Incluso quienes han vivido años tratando de exponer un rostro falto de inocencia, alguna vez no pudieron ocultar cierta candidez…

  Dicen los crueles teólogos que todos somos pecadores y, por ende, culpables…

  A veces, me gusta pensar que todos somos inocentes…

  O lo fuimos…

  Como Betty Page adolescente...


martes, 1 de julio de 2014

“Oración de los bostezadores" o los reclamos a la divinidad...

  


  De los tipos osados, me simpatizan aquellos que se atreven a quejársele a Dios por esas cuestiones en que disienten con su creación…

  Y entre ellos, más me simpatiza Luis Vidales


“Oración de los bostezadores” :

Dedicado a Leo Le Gris-Bostezador

“Señor.
Estamos cansados de tus días
y tus noches.
Tu luz es demasiado barata
y se va con lamentable frecuencia.
Los mundos nocturnales
producen un pésimo alumbrado
y en nuestros pueblos
nos hemos visto precisados a sembrarle a la noche
un cosmos de globitas eléctricas.
Señor.
Nos aburren tus auroras
y nos tienen fastidiados
tus escandalosos crepúsculos.
¿Por qué un mismo espectáculo todos los días
desde que le diste cuerda al mundo?
Señor.
Deja que ahora
el mundo gire al revés
para que las tardes sean por la mañana
y las mañanas sean por la tarde.
O por lo menos
Señor
si no puedes complacemos
entonces
Señor
te suplicamos todos los bostezadores
que transfieras tus crepúsculos
para las 12 del día.
Amén.”


Luis Vidales




sábado, 28 de junio de 2014

Perdamos, por la Patria…




     Estaba tentado de no hacer en estas semanas ninguna alusión futbolística pero…no soy fuerte ante las tentaciones, leo: “Pelotazo en contra” del libro “Historias inesperadas de la historia argentina” (Editorial Sudamericana), de Daniel Balmaceda.

              “Las tensas relaciones entre Brasil y la Argentina estaban en un punto complejo a comienzos de 1912. Por ese motivo, el presidente Roque Sáenz Peña envió como ministro plenipotenciario a un hombre querido por los brasileños: Julio Argentino Roca, quien concurrió a la celebración de los actos por la Independencia de Brasil, el 7 de septiembre de 1822. A la vez, otro grupo de argentinos representaba al país, al igual que Roca. Se trataba del combinado de la Asociación de Fútbol Argentino, que jugó varios partidos y triunfó con claridad. Sin dudas, los hermanos Juan, Jorge y Ernesto Brown, el arquero Wilson, Hayes, Susan y el resto del combinado argentino (que incluía apellidos latinos como Chiappe, Fernández, Ohaco y Viale) estaban varios escalones por encima del nivel de los contrincantes.

 El día D del fútbol argentino sería el 15. Enfrentarían al combinado de Brasil, delante del presidente Da Fonseca, el canciller brasileño Müller, los ministros y la comitiva encabezada por Roca. El 15 de septiembre de 1912 a las 15:35, ante siete mil espectadores (una multitud para el fútbol de aquel tiempo), los equipos ingresaron a la cancha. Se cantó el himno de Brasil, coreado por los cariocas que agitaban con sus dos manos pequeñas banderas brasileñas y argentinas. Acto seguido, el combinado argentino se plantó frente al palco oficial y dio tres hurras por Brasil.
 
 Arrancó el partido. La tribuna aplaudía a las dos selecciones. Fair play ejemplar. Brasil pasó a ganar el combate del mediocampo y comenzó a ejercer presión sobre la valla de Wilson. Pero les faltó definición. A los 17 minutos, el argentino Hayes les demostró que los goles que se pierden en un arco, se convierten en el otro. Uno a cero para la Argentina, ovación de los siete mil espectadores, abrazos y, ¡aplausos del equipo brasileño! Sí, señor: “del equipo”. Tres minutos más tarde, Susan puso el marcador 2 a 0. Aplausos, aunque no tantos. Eso sí: las banderitas de los dos países seguían coloreando las tribunas. ¿Qué ocurrió entonces? La crónica del diario La Nación es elocuente: “Estos dos tantos, lejos de desanimar a los locales, los acicatearon más hasta equilibrar el juego, obteniendo varios corners infructuosos”. Volvió a cumplirse la regla de los goles errados: a los 37 minutos, Hayes hizo el tercero. Y ya comenzaban a desaparecer las banderitas argentinas. Y ya las caras de los jugadores brasileños no parecían amigables.

 Terminó el primer tiempo, los equipos se refugiaron en los vestuarios y Roca aprovechó para ir a saludar a sus gladiadores. Los felicitó, les halagó el juego, comentó un par de situaciones y, poco antes de salir del vestuario, tomó del brazo al capitán argentino, Jorge Brown, y les dijo a todos en forma paternal: “Muchachos, Brasil está de fiesta, hoy tienen que perder. ¡Háganlo por la patria!”, y se marchó. Los argentinos demoraron en salir al campo de juego. Estaban deliberando.


 Dos nuevos goles de Hayes sellaron el resultado. Fue 5 a 0…”




martes, 24 de junio de 2014

La ciencia de los besos…

 “Filematología”, así se llama nomás a la ciencia que trata el estudio de los besos: orígenes, significados, elementos intervinientes, reacciones físicas y mentales, tipos, etc…


  Una ciencia para estudiar aquello que, por lo general, sucede sin que pueda explicarse…

Fotog. Brasaï



lunes, 23 de junio de 2014

No suelen ser las cosas como dicen que son…

   Leo a Hebe Uhart en “El juego de cartas”:

 “Mi papá me enseñó. Me mostró un hombre con el pelo largo, con medias coloradas que cubrían unas piernas más bien gordas y que llevaba zapatos negros con hebillas.
-Esta es la sota- me dijo.
Por empezar, el juego se llamaba escoba y no había nada en él que tuviera que ver con una escoba; la carta representaba a un hombre y el hombre se llamaba sota.
Mi papá añadió:
-La sota vale 8, aunque arriba diga 10. Había un hombre que se llamaba Sota, que tenía un 10 arriba pero ese 10 valía 8 (…) Cuando llevaba el palo, un palo gordo y lleno de hojitas, al principio me produjo cierta desconfianza; después vi que no tenía ninguna actitud ni gesto airado, más bien llevaba el palo como una carga, con una especie de resignación…”



viernes, 20 de junio de 2014

La gloria es el relato de la gloria…

 Me pregunto, siguiendo el sentido del título de esta entrada,  si podría afirmar que el relato de cada suceso es más interesante que el suceso real…



  La reflexión sale a cuento porque me vienen hoy a la mente las palabras de un profesor amigo: “…Tal vez se deba a que el relato de la búsqueda de la felicidad es más interesante que el relato de la felicidad en sí misma, de la que hay tan poco que decir. Si nuestros cuentos infantiles terminaban con los protagonistas felices es porque después ya no queda nada que contar…”







martes, 17 de junio de 2014

Libros póstumos, negocios previos…

 Asistimos al fenómeno de las publicaciones póstumas: “la novela que no quiso editar”, “los poemas que tenía escondidos”,  “los cuentos inconclusos”, etc.

 No soñemos ya con el escritor sorprendido por la muerte y los deudos o admiradores hallando sus joyas literarias perdidas inocentemente. Ian Mc Ewan vendió su archivo en dos millones de dólares, Tom Wolfe, en una cifra más o menos similar vendió 52 metros lineales de archivo, ya habían hecho su negocio Vargas Llosa y Ricardo Piglia. Entre los herederos con afán de hacerse de liquidez monetaria constatamos a los de Julio Cortázar, Juan José Saer, Alejandra Pizarnik, Leopoldo Marechal y José Donoso.

 Los compradores suelen ser bibliotecas estadounidenses y editoriales que saben hacer bien las cosas puesto que nunca arriesgan y van sobre negocio seguro…

 ¿Y el espíritu literario?


 Eso es lo de menos…