En la entrada del día 06/05 hablábamos sobre algunas fotografías que lograron captar esos instantes de naturalidad humana más allá de lo que esas figuras retratadas lograron ser.
Tomamos el caso de Gardel. Todos los argentinos y algunos americanos (especialmente los colombianos) tenemos una imagen mitológica del gran cantante: “el zorzal criollo”. Pero, por ahí aparece alguna foto que nos lo muestra más humanizado.
Me cito a mí mismo y me disculpo por ello: “la fotografía logra, en algunos casos, captar la humanidad más allá de la divinidad.”
El último sábado 07/05 se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Eva Perón. Mito de mitos argentinos, diosa de diosas o, acaso, diosa de dioses para la argentinidad. “Eva”, “Evita” es para Argentina “Santa Evita”, la reina que nunca tuvimos, la defensora de todos los humildes, la madre de los descamisados, la vengadora de los pobres de esta tierra, su título oficial era de “Jefa espiritual de la Nación”. La muerte temprana completó su tarea divinizadora.
Las numerosas fotografías acrecentaron su figura, no obstante, yo elegí una pintura de Nicolás García Uriburu que la muestra en el esplendor de su gloria.
Eva Duarte de Perón ha sido retratada infinidad de veces, cada persona de criterio podría elegir en cuál fotografía aparece con más o menos naturalidad. Para mí, la humanidad que se trasluce a través de la fotografía podría ser esta foto de Eva a los once años, algo fuera de foco, con esa imprecisión de aquello que se pierde en el tiempo…
Nota: la foto original pertenece al Archivo Nacional del Instituto Eva Perón, “Museo Evita”.