martes, 8 de noviembre de 2011

La lámpara incandescente…definitivo adiós...

  Quedaron prohibidas, en este lugar de la tierra, las lamparitas incandescentes. Sólo se pueden usar las de “bajo consumo” o “fluorescentes”

  Dicen que todo será para mejor…

  Yo, por mantener ese estúpido espíritu rebelde en cosas insignificantes, me apresuré a hacerme de un pequeño stock de viejas bombillas.

  Pronto me quedaré sin ninguna de ellas y no tendré más que cumplir la ley por no existir materia para transgredirla.

  Recuerdo haber leído un texto de Chesterton en el que se lamentaba por el uso permanente en las calles de las bombillas de luz. Él, veía que era hermoso verlas sólo para los días festivos y al utilizarlas todo el tiempo se desvirtuaban dichas fiestas…como si las mismas perdiesen color. Hay quien dice también que Edison dio nacimiento con su invento, a la vida nocturna y que transformó la naturaleza biológica de los seres humanos diseñados para dormir de noche y estar en vigilia durante el día.

  Es un lamento comprensible el de Chesterton. Y un razonamiento inteligente el que deviene del descubrimiento de Thomas Alva.

  Yo creo que, ahora todos nos moveremos nocturnamente bajo otra luz. La luminosidad  de las viejas bombillas no es la misma que las de “bajo consumo”.

  Y, si hay otra luz, habrá otros pensamientos u otra forma de abordar los viejos pensamientos, otras ideas, otras situaciones, otra manera de “estar en la noche”.

  Un adiós con pañuelo imaginario para la bombilla incandescente que nos acompañó más de un siglo y nos dio una mirada especial para la nocturnidad y en la nocturnidad…



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