martes, 18 de julio de 2017

Althusser, abanderado de los que hablan sin saber…



  Hablar sin saber es cosa de necios o imprudentes.

  No obstante, hay quienes lo han hecho de manera admirable.

  Tan admirable que aquello que han escrito sobre lo que poco sabían, sigue siendo material de consulta.

  Me gusta cuando se develan estafas académicas.
 
  Alguien me recordó que Louis Althusser habló durante meses en claustros universitarios sobre El Capital de Marx y que fruto de ello es su libro Para leer El Capital.

  Año después, al final de su vida jalonada por momentos trágicos Althusser confiesa en su libro "El porvenir es largo" ("L'avenir dure longtemps"), que no había leído "El Capital" al menos no de manera profunda ni de manera completa.

  Tendremos que entender que habló sin saber, al menos sin saber demasiado, acaso sabiendo a medias.

  Tal vez, Althusser inventó un nuevo género de ficción…






miércoles, 12 de julio de 2017

Cada día un poco menos de eternidad (nostalgia por el tatuaje permanente)…



 La aspiración humana por la eternidad es algo que siempre me ha fascinado.

 Ciertamente que, sin meternos en cuestiones de fe, si hay algo efímero en el universo, ese algo es el ser humano, no obstante, nos desvivimos por ella, por la eternidad, por lo perenne. Antes más que ahora, eso es cierto.

 Sellábamos un sinfín de compromisos con la impronta de lo indeclinable, lo indestructible lo permanente.

 Ordenaciones sacerdotales, matrimonios, actas fundacionales, pactos, etc. todo aquello era para siempre.

 Ya no.

 Sin embargo quedan algunas decisiones humanas difíciles de volverlas atrás…

 Tatuarse era como un compromiso definitivo. Ahora, aumentan cada día las huestes de arrepentidos que imploran y pagan costosísimas y algo dolorosas terapias de camouflage o borrado.

 Un gran número que no se está calculando, ya parecen esposas y esposos arrepentidos.

 “Cada tanto me preguntaban por ella. Yo llegué a decir que era una amiga que se había muerto…” frase de un genial arrepentido cuyo tatuaje era, obviamente, el nombre de su amor al que ya no amaba…

 Es lógico, los humanos no gozamos de eternidad, pero, al menos, teníamos ínfulas de eternidad, aventábamos coraje de decisiones que no debían discutirse.


 Me gustaba eso, me gusta eso. Intentar lo que no puede llevarse a cabo…







miércoles, 5 de julio de 2017

Raymond Depardon, aquí y ahora...

 Por poco se me olvida mencionar que está en nuestras tierras el mítico Raymond Depardon para brindar una masterclass y para que podamos apreciar tres películas de su autoría además de dos muestras fotográficas.

 Todo ello en el Centro Cultural Recoleta y hasta el 20 de agosto.

Un hombre de este mundo y de otro mundo y de muchos mundos; figura estelar del controvertido “fotoperiodismo”.


 Mítica la imagen de la ciudad gris y la niña colorida con la sutil herida en su rodilla que apenas se advierte pero que mucho dice…





domingo, 2 de julio de 2017

Cortázar tratando de evitar lo “inevitable”…

  Encontré esta carta de Julio Cortázar a la genial poetisa Alejandra Pizarnik, quien se quitó la vida a los 36 años.


   Y aquí, Julio, con palabras la reprende porque intuye lo que viene…




"París, 9 de septiembre de 1971

Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estés ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y demás no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra. 
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.
Julio"








miércoles, 21 de junio de 2017

Julietas


     Dediqué un tiempo a ver versiones cinematográficas de “Romeo y Julieta”.

      Fijé mi apreciación en las “Julietas”.

 De todas ellas, la interpretada por Olivia Hussey en versión dirigida por Franco Zeffirelli de 1968 me parece insuperable.

 Por muchas razones pero por una en especial: tiene un hechizo del que no logro librarme.

 Ni quiero... 


Hussey


 
Hussey

Versión de Zeffirelli de 1968



Norma Shearer
Versión de George Cukor- 1936 

Susan Shentall

Versión de Renato Castellani 1954 


Claire Danes 

Versión de Baz Luhrmann 1996 

Hailee Steinfeld
Versión de Carlo Carlei 2013.




sábado, 17 de junio de 2017

Adam West, acaso la muerte convierte la fantasía en realidad…




 La “Batiseñal”, esa insignia que el jefe de policía o el alcalde de Ciudad Gótica encendía cuando tenía que llamar a Batman era, hasta el pasado jueves, pura fantasía de historieta…

 En Los Ángeles y en honor a Adam West la quitaron del mundo de lo ficticio y la colocaron en el terreno de la realidad.

 Acaso no sobre el cielo, eso todavía requiere de una tecnología muy compleja, pero sí,  sobre un emblemático edificio.

 Para que sus seguidores lo honremos, para que los afortunados transeúntes lo disfruten y para que “el cielo lo vea”.

 En tu honor, amigo de la infancia, Adam West, nuestro ídolo, nuestro héroe, nuestro Batman verdadero…









domingo, 11 de junio de 2017

Adam West…


  Mis amigos de las redes sociales no dejan de decir que fue, es y será el único y verdadero Batman.

  Así son las huellas que nos dejan nuestros héroes de la infancia…

   Éramos niños cuando su serie fue furor.

   No entendíamos que era una humorada, lo creíamos como relato ficcional serio.

   Tarde comprendimos ese humor estadounidense que para nosotros no tenía registro ni antecedente.

  Y nos mantuvimos fieles a esa magia del mundo de los super-héroes.

  Amamos a West como si fuese Batman y no una broma sobre Batman.


  Y así lo seguiremos amando fieles a él y a nuestra infancia.





miércoles, 7 de junio de 2017

¡Sí señor Llach!

 Me gustan estos tipos que ven la Literatura con tanta claridad:


"La mitad de la literatura (de Proust a Carrère) trabaja con la memoria: el intento imposible de reconstruir el pasado. La otra mitad (de Verne a Tolkien) recurre a la imaginación, crea mundos. Algunos (Hemingway) ponen el acento en el mundo exterior, otros (Joyce) en la interioridad. Muchos (Homero, Tolstoi, Asimov) cuentan grandes guerras, reales o imaginarias, se meten en la piel de grandes personajes. Otros muchos cuentan la vida de la gente común (Carver). Todos los escritores hablan de sí mismos, directa o indirectamente: ofrecen su visión personal del mundo. Eso es lo que compramos al leer: una visión del mundo que de una u otra manera nos identifica."

Santiago Llach






domingo, 4 de junio de 2017

Juan Goytisolo, escritura desde el dolor…

  Partió un escritor de dos mundos o alguien que entendió que el mundo es uno solo y el dolor una insignia que, lamentablemente, nos distingue...





domingo, 28 de mayo de 2017

“Algo para recordar”

  Leíamos en nuestra niñez, las revistas de la grandiosa editorial mexicana NOVARO.



   Esa era nuestra relación con los superhéroes.

   A través de páginas coloridas.

 Superhéroes o historietas bien infantiles, o de vaqueros, o de héroes de la prehistoria o de un grupo de estudiantes de un pueblo norteamericano que apenas existía.

 Como suele hacer el tiempo, el tiempo hizo que eso ya no existiese. Las revistas siguen, sí, pero no aquellas ni como aquellas…

 Lo superhéroes están en el cine o en las series televisivas, los vaqueros también, el grupo de estudiantes del pueblo que apenas existía, también…

 No está mal.

 El mundo cambia, a nuestro pesar.

Hay quienes conservaron esas viejas revistas como un tesoro.

 Hay quienes intentan recuperar las que perdieron.

 Hay quienes las miran nostálgicamente a través de una red social.

 Yo soy uno de esos…

 Mi recomendación:






martes, 23 de mayo de 2017

Roger, eternamente Roger Mooore



 Dos cosas por hoy:

 Lo primero:

 Odio las notas necrológicas, ya lo he dicho, pero algunas no puedo evitarlas.

 Lo segundo:

 Siempre hubiera querido ser Roger Moore o acaso hubiera querido ser   Brett Sinclair o James Bond o El Santo, pero, en realidad hubiera querido ser El Santo según Roger Moore o Bond según Roger Moore o Brett Sinclair como lo interpretó Roger Moore

 Mi copa en alto en tu honor, amigo Roger


viernes, 19 de mayo de 2017

Perturbadores por siempre…

 Hay libros perturbadores...

 Hay fragmentos perturbadores...

En la adolescencia me topé con este fragmento de “La rebelión de los brujos”  obra controvertida y discutible de Pauwels/ Bergier y nunca pude sacarme de la cabeza este fragmento introductorio. Si perturbar y galvanizar en la memoria algo a alguien fue el objetivo de los autores, conmigo lo lograron:


“Nuestra civilización, como toda civilización, es un complot. Numerosas divinidades minúsculas, cuyo poder sólo proviene de nuestro consentimiento en no discutirlas, desvían nuestra mirada del rostro fantástico de la realidad. El complot tiende a ocultarnos que hay otro mundo en el mundo en que vivimos, y otro hombre es el hombre que somos. Habría que romper el pacto, hacerse bárbaro. Y, ante todo, ser realista. Es decir, partir del principio de que la realidad es desconocida…”






domingo, 14 de mayo de 2017

El amor como acontecimiento inevitable…

 Me gustan los personajes literarios que confiesan su amor como una eventualidad contra la que no se puede luchar:

 “Está más que claro que,  pese a mis mejores intenciones, no puedo vivir sin ella. Es una lástima…”


Sandor Marai “La Extraña”


Jean Seberg, vista por Henri Dauman



sábado, 6 de mayo de 2017

Literatura y Cine…competencia legendaria...




 El crítico local Jorge Carnevalle no dudaba en confesar, rondando su vejez, que había soñado con un cine a la altura de lo literario, un cine que intentase estar a la par de la Literatura y disputar alturas estéticas. Había disfrutado el gran cine, el de Godard, Visconti, De Sica, Fellini, Scorsese, Ford, Welles, Hermanos Coen, etc… “Como ya señalé en más de una oportunidad, pienso que el cine tuvo su momento de gloria entre los años 60 y 70 y nos llevó a creer que podía medirse con la literatura. Aquello era un espejismo. Los avances tecnológicos, los multiplex y las películas en 3D nos indicaron que el cine volvía a ser lo que fue siempre: un entretenimiento masivo con algunos aditamentos que lo convierten en un parque de diversiones de lujo…”

 Admite, pasado el tiempo, ingenuidad y derrota.

 El Cine no logrará, según él, esas alturas estéticas a las que se puede acceder a través de la expresión literaria…

 Recuerdo la película Barton Fink, que es una figuración del tormento que vivió el escritor William Faulkner al tener que trabajar para Hollywood convirtiendo obras literarias en guiones cinematográficos. Había que reducir algo grande, traducir con simpleza algo complejo.

 Pero, la sabiduría popular entiende que si lo pequeño no puede subir, lo grande puede bajar…

 Así es cómo hoy tenemos literatura casi cinematográfica. Autores que se sienten como pez en el agua a la hora de la adaptación cinematográfica, no sufren como Faulkner sino que lo disfrutan y le sacan provecho como George Martin que es el guionista de su propia obra, la cual, por otra parte, es absolutamente cinematográfica (estamos hablando de Canción de Fuego y Hielo devenida en Juego de Tronos), o podríamos hablar de la metamorfosis que a lo largo de pocos años fue “sufriendo” Harry Potter, obra que tuvo un inicio puro y literario, sin una página de más, para terminar en un fárrago extenso pensado para el merchandising y lleno de guiños para la cómoda y rápida adaptación a la pantalla grande… La saga Potter nació como un texto para lectores y terminó como un "texto-base" para espectadores. Y podría decirse más, el primer Harry Potter, el de la Piedra Filosofal, fue un incentivador a la lectura, en cambio, el resto de ellos fue una invitación cinematográfica...

  Es posible que, como pensaba Carnevalle, el cine no logre alcanzar el sitial artístico de la ficción literaria, pero, tal vez, la ficción literaria pueda bajar unos peldaños para tomarle la mano…





domingo, 30 de abril de 2017

Finales alternativos, ningún final…

  Fue Shakespeare quien en una de sus inmortales creaciones nos dice a través de la boca de uno de sus personajes: “Leal con todos, desleal con todos…”

 Estas son épocas en que el cine pero principalmente la telenovela suelen tener versiones alternativas.

  Usted puede ver la versión oficial de una película y luego puede rastrear la “versión del director”, es decir lo que al director le hubiera gustado hacer y mostrar.

 Parece que en el mundo del cine, el director es un cocinero cuya comida es más o menos sustancialmente modificada antes de que usted pueda llevársela a la boca.

 Lo más grave, a mi parecer, son los finales alternativos.

  Sucede mucho con el género telenovela.

  Se ve en las pantallas el final del culebrón y luego se puede rastrear por infinidad de sitios otros finales, grabados, filmados por el propio director con los mismos actores…

  El resultado es que uno tiene a mano finales diversos para la historia que lo estuvo atrapando todo este tiempo, uno, dos, tres años…

  Y muchas veces, no pocas, esos finales posibles difieren y mucho.

  Es decir que usted puede ver el final que se emitió el día pautado para la televisión, el final que a usted le hubiera gustado, el final que le hubiera gustado a su hija de 12 años y el final que le hubiera encantado a su vecina.

  En virtud y en honor a la verdadera narrativa usted tuvo todo los finales posibles, el autor se ha desligado del compromiso de un único final; se ha conformado a todos en alguna de las versiones a la vez que se los ha dejado disconformes en todas las otras.

 Es liberar a la historia de su compromiso, de su esencia, de su validez, de todo aquello que lo hace interesante. Es como ir a ver a su equipo favorito en una instancia deportiva importante y en el final del encuentro el equipo de sus amores se lleva una excelente victoria, pero en otro final es derrotado y en otro más nos vamos todos masticando un decoroso empate.

 Yo tengo la profunda sensación de que muchos finales saben a ningún final…








sábado, 29 de abril de 2017

El café es El Café III (o el café y la muerte de mi padre)



   Comenzamos hablando del café como bebida apasionada en estas tierras y derivamos en el lugar adonde uno suele ir a tomar un café: el Bar, el Cafetín, el Café








 Mi padre iba todos los días al café, dos veces por día. Iba un breve rato, siempre a la salida del trabajo; un rato antes del mediodía y un rato antes de la cena. Los fines de semana también. Me llevó de niño y pude conocer a sus amigos del café.

 Era un ritual maravilloso. Dialogaban de cosas insólitas y discutían sobre el resultado de las carreras de caballos. No eran grandes apostadores, de hecho casi no iban al hipódromo puesto que ese tiempo se lo pasaban en el café, no obstante, creo que el turf era el deporte que amaban y no otro. Seguramente existe un maridaje entre café y carreras de caballos…

 Era un ritual maravilloso que acaso salvaba a mi padre del ritual fatal del trabajo, que no suele tener piedad de eximición. 

 Cuando mi padre murió, sus amigos del café vinieron a su “velorio” y reprodujeron, sin proponérselo la única rutina que conocían: llegaron, saludaron a deudos con gesto de respeto, se sentaron en los sillones de la sala velatoria, abrieron el periódico, dialogaron sobre cosas insólitas y sobre los resultados de las carreras de caballos y luego se marcharon.

 Esa fue su homenaje, el homenaje de los “amigos del café”…

 Mi padre no habría querido otra cosa…


 Dejo aquí este hermoso poema-canción de Enrique Santos Discépolo en la voz de Edmundo Rivero:



 Cafetín de Buenos Aires

De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan...
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío...
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera...
Marcial, que aún cree y espera...
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía....).
Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño,
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.

Enrique Santos Discépolo