Fue el primero en cantar Rock
en español en toda Latinoamérica…
En aquel fin de la década del
´50 no había quien no lo conociera.
Dice Johnny Tedesco quien fuera, entonces, otro ídolo:“Encender
la radio en cualquier horario sonaba el gran Billy con su extenso y exitoso repertorio. Excelente intérprete de
clara, potente y afinada voz. Llenaba estadios y detenía el tránsito en sus
presentaciones radiales bajando en helicóptero en pleno Obelisco…”.
Billy,
pionero del Rock en este lado del mundo, con justicia elevado al templo
glorioso de la fama y con injusticia arrojado tempranamente de él…
Allá por el año 2010 comenzó “The
Voice of Holland”, luego la franquicia se extendió por todo occidente.
Aspirantes a ser cantantes
reconocidos/as deben superar diversas instancias: selecciones previas, luego
audiciones “a ciegas” donde quedan a merced de un grupo de notables que pueden
o no elegirlos para sus equipos y otras instancias todas ellas eliminatorias.
Las últimas instancias no
quedan a decisión de mentores sino del público.
El público, originariamente
aportaba su voto telefónico.
Hoy, en la versión “La Voz
Argentina” el público vota desde su dispositivo. No se trata de un voto por persona sino por dispositivo. Creo que se entiende el punto al que
me refiero hoy: pongamos que mi vecino tenga, como realmente tiene, un teléfono
móvil personal, pero tiene otro que usa para su trabajo, también tiene una PC
de esas de escritorio y una Notebook. Por supuesto que el señor vecino mío
aporta a su candidato cuatro votos.
La selección del ganador no
queda realmente a merced del gusto del público aficionado al programa sino a
quien tenga en su poder más dispositivos.
Así son las reglas del juego en
estos tiempos...
La reflexión la dejo para
ustedes “puñado de lectores entusiastas” para que la expandan a situaciones de poder en todo sentido…
Siempre estuve convencido de
que los deleites estéticos sin dudas que abordan cada fibra de nuestro ser, aunque su territorio específico es el alma, o la psiquis o el espíritu...
Si bien el arte nos puede
deparar un disfrute sensorial, realmente, nunca imaginé que podría estar tan
cerca del eros sexual como lo hacía Pizarnik.
La cito porque ella es más
clara que nadie en esto de lograr, hacer el amor con la poesía…
“Mis
poemas los hago con mucha paciencia. Un poeta no tiene apuro, no debe. Un verso,
una línea, la escribo palabra a palabra. Cada palara la anoto en una tarjeta
distinta. Las ubico en mi cama y comienza el trabajo. Voy moviendo las tarjetas como peones de un damero de
ajedrez. Con los pies voy tapando las palabras. Fumo mucho, desobedezco. Ahora
las tarjetas se han ensuciado de tanto taparlas y descubrirlas. Cada vez. Mi
cuerpo se revuelve, hago el amor con la poesía, músculo a músculo, tarjeta a
tarjeta…”
Desde hace unos cuantos
viernes, nos dedicamos a compartir una composición de manera caprichosa y
somera.
Hoy disfrutamos de “Nada”,
tango-canción cuya letra pertenece a Horacio Basterra y lamúsica a José Dames. La voz, pertenece al
poderoso Julio Sosa.
Relata algo que todos hemos
hecho o seríamos capaces de hacer: volver a la casa de un viejo amor para ver
si aún está allí aunque sabemos que seguramente caminamos hacia una decepción
segura…
La imagen de la cruz formada
por un candado y cadena me llega al alma…
Mis versos preferidos: “Sin querer te digo adiós/y hasta el eco de
tu voz/de la nada me responde…”
Desde hace un par de día, el
mundo del Rock no deja de despedir al baterista de los Rolling Stones…
Los compiladores de anécdotas
nos dicen que cuando Mick Jagger le propuso sumarse a una banda de Rock, Watts le preguntó si con esa actividad iba a ganar dinero…
Lo suyo era el Jazz, confesado
con palabra y vida por él mismo. Lo cito: «El jazz es mi pasión. Es la música que quiero hacer. Los Stones son
una molesta forma de pasar el tiempo»
Ciertamente, que muy poco
conocemos de su actividad como músico de Jazz, no obstante, sabemos que en la
medida de sus posibilidades se dedicaba a esa música que lo apasionaba.
Y queda en este espacio la reflexión: sabemos
que ser músico de los Stones demanda mucho tiempo, grabaciones, giras,
entrevistas, presentaciones. Si bien, con el correr del tiempo, uno puede
desligar actividades, de todos modos ser un Rolling Stones ocupa, sin duda,
mucho “espacio” psíquico, espiritual, mental, etcéteras. Me pregunto cuánto de
otra cosa se podría ser si uno es un Stones.
Creo que no mucho, intuyo que
un Stones, le guste o no es antes que nada un Stones y todo lo otro es lo que
resta.
Tal vez, me equivoque, ojalá
así sea, pero intuyo que Watts no ha podido ser y hacer todo lo que le hubiera
gustado. No sé cuánto podía abrazar aquello que lo apasionaba realmente.
Ese suele ser el precio que se
paga cuando por conveniencia o necesidad terminamos haciendo algo que no amamos
o no nos apasiona.
Les pasa a muchos, acaso a la
mayoría de los seres de este mundo.
En el caso de Watts parece ser
el precio que tuvo que pagar para ser una majestad de “Sus majestades…”