Hace un par de días
falleció la actriz Marina Vlady. La
teníamos algo olvidada, en realidad es que hay cientos y cientos de grandes
actores y actrices que sería imposible tenerlos siempre en presente memoria.
Pero Vlady merece la mención por ser
de las que transmitieron una magia especial en sus interpretaciones:
“La bruja” de 1956, “La
abeja reina” de 1963, “Campanas a medianoche” de 1965 y
dirigida por el gran Orson Welles,
entre otras que pueden rastrearse muy fácilmente.
Muchos la vimos por
primera vez bajo la dirección del mítico Jean-Luc
Godard en el film “Dos o tres cosas que yo sé de ella”
de 1967. Esa narración desestructurada, fuera de todo orden lógico como le
gustaba a Godard en el que ella
interpreta a una mujer común, una ama de casa parisina que recurre a la
prostitución con absoluta normalidad para mantener el ritmo de vida consumista
sin que esa actividad, que realiza en secreto, altere en nada su vocación de
familia.
Marina
Vlady,
actriz de otra época, del Siglo XX, presente, bella y mágica cada vez que
alguien desee verla…
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