miércoles, 1 de marzo de 2017

Y si seguimos hablando de los Oscar 2017…



 A ver, analicemos lo siguiente, mejor película: “Moonlight”; mejor actor protagónico: Casey Affleck, por “Manchester by the Sea”; mejor director: Damien Chazelle, por “La La Land”.

 Realmente, creo que hay que sincerar la coherencia de estos premios…

  Es extraño que un film reciba el galardón a la “Mejor película” pero, el premio a “Mejor dirección” lo reciba alguien que dirigió otro film. A su vez, el premio a “Mejor actor”, lo recibe alguien que participa en una película que ni es la mejor y ni es dirigida por el mejor director...

 Uno tiende a las siguientes conclusiones obvias:

  1. El mejor director no logró realizar la mejor película.
  2. El mejor actor no fue dirigido por el mejor director.
  3. La mejor película es la mejor película a pesar de no haber sido dirigida por el mejor director ni contar con el mejor actor. Es decir que la mejor película es la mejor vaya uno a saber por qué…





lunes, 27 de febrero de 2017

Oscar 2017 o “Los dioses también se equivocan (segunda parte)”.

 Si son curiosos, verán que en la entrada del pasado 13 de febrero hablábamos de ese par de errores que se cometieron en la entrega de los Grammy, entre ellos que no funcione un micrófono…

 Ahora, produjeron un papelón a escala superlativa en la entrega de los Oscar 2017.

 Una pena, teníamos en el imaginario que EE.UU. se destacaba por hacer ciertas cosas de manera excelente. La "imbatible" industria del cine auguraba la producción de eventos casi sin mácula.

 Lo de ayer fue penoso.

 Los que se creyeron ganadores, subiendo al escenario para luego tener que bajarse vergonzosamente, (algunos luego de haber dado su discurso); quitarles de las manos las estatuillas para otorgárselas a otros, como si se tratara de esos errores que se producen en los concursos escolares…


 Espectáculo penoso, no me nace otra palabra, dieron vergüenza ajena y verdadera pena… 





sábado, 25 de febrero de 2017

El profundo peligro de la autobiografía:



 Estoy convencido de que la única actividad verdaderamente noble es la Literatura.

 Otras disciplinas de la escritura, todas las otras, son deshonestas.

 Sólo la Literatura confiesa a las claras que lo dicho es ficción con todo lo que ello significa.

 Quien quiera tomar la ficción por algo puramente cierto, allá él. Que busque la tumba del Quijote, la varita de Harry Potter o la guitarra de Martín Fierro.

 La autobiografía puede ser un arma peligrosa, muy peligrosa. 
 
 Transcribo este fragmento de la entrevista que el escritor Fabían Sicardi realizó al mítico Tobias Wolf:

“–También hay autobiografías falsas… –Lamentablemente (se ríe). Están los ejemplos como En mil pedazos, de James Frey, que tienen aristas cómicas, como cuando comprobaron la falsedad de los hechos contados por Frey (abusos de drogas y la recuperación posterior que nunca sucedieron) y la editorial se vio obligada a devolverles el dinero a los lectores enojados. Pero hay otras más preocupantes, como las autobiografías que han probado ser falsas y hablan sobre el Holocausto, las que pretenden ser recuerdos de sobrevivientes, como Fragmentos, de Binjamin Wilkomirski, que años después de la publicación se demostró no sólo que sus historias eran falsas sino que el autor (cuyo verdadero nombre es Bruno Grosjean) ni siquiera era judío. De algún modo siguen resultando graciosas, pero no son inocentes. Hay mucha gente que quiere negar lo que sucedió y esa memoirs alimentan a los que dicen: “Viste, era todo mentira”. No puede dejar de existir una cierta...

–¿Responsabilidad?


–Y también confianza. Con historias falsas, esos autores erosionan la confianza del lector. Además, la mayoría de esos libros son mala literatura. Muchos de esos manuscritos fueron rechazados por las editoriales cuando los presentaron como novelas y los autores los volvieron a presentar como autobiografías…”





martes, 21 de febrero de 2017

El traje de baño como bandera igualitaria…



Soledad y mar, desconozco autor...

 Acabo de leer a un señor llamado Juan Eduardo Tesone, quien, al quejarse del sistema de concesión de balnearios y playas de nuestro país, dice:

“…Despojados de toda investidura, el traje de baño, como los guardapolvos en la escuela pública, era una tentativa bastante lograda de alivianar las diferencias sociales…”

 Me gusta, me gusta lo que dice, me gusta citar fragmentariamente y fuera de “cotexto”, me gusta que este este señor insinúe lo bueno que sería el mundo si anduviéramos por ahí siempre en traje de baño o con menos que ello.

 ¡Todo sea por la igualdad social!



sábado, 18 de febrero de 2017

Clave poética…

  
Jean Seberg en la cámara de Henri Dauman

  Me gusta cuando alguien percibe al hablar de la creación poética, ese “algo” que poco puede percibirse…


“…hace falta algo más, el toque personal y mágico e indefinible que convierte un puñado de palabras -las mismas palabras que están al alcance de todos en cualquier diccionario- en algo único e insustituible, en un descubrimiento y un deslumbramiento y una alegría para siempre…”

J.L. García Martín




martes, 14 de febrero de 2017

¡Feliz día!

   “Los enamorados
        no saben
        que lo que tienen entre manos
        es también esa vieja bomba
        que aparece muchos años después
        bajo la arena
        de la playa
        con el detonador intacto.

        No lo saben.
                            Ni que la guerra
        no se acaba nunca.

        Por eso se enamoran"

           Karmelo C. Iribarren.




lunes, 13 de febrero de 2017

Grammy 2017, los dioses también se equivocan…

  A los ciudadanos de los países sudamericanos se nos ha enseñado a observar la realidad desde el prisma de una ineficiencia culposa.

  “No sabemos bien por qué, pero no podemos hacer las cosas tan bien como los otros”, una impronta de este tipo emana, cada vez con menos fuerza (por suerte), desde varias voces a través de los años. La premisa supone que los otros sí, saben hacer las cosas bien porque tienen el talento y la fortaleza económica para hacer todo muy bien.

   Pero, la realidad no puede ya ocultarnos que no todo lo que se hace en el piso más alto del mundo se hace bien.

  Es más, se percibe que muchas cosas se hacen realmente mal.


  En la entrega de los Grammy 2017 no funcionan micrófonos (¡Micrófonos! ¡Nada menos que en los Grammy!) y una profesional actúa de una manera poco profesional y debe parar su actuación para un “comenzamos de nuevo…”.