Sobre
el escenario y a cargo del ya mítico Antonio Gasalla, la obra era magnífica. No
era un unipersonal pero lo parecía. Cuando finalizaba la función uno no podía
otra cosa que admirar a Gasalla. A su edad, una edad que superaba ampliamente la de casi todos sus espectadores, despertaba admiración por la resistencia,
potencia y genialidad. A veces, en algunas temporadas hacía dos funciones y su
capacidad y talento eran doblemente admirables.
Ahora
la versión es cinematográfica con otros protagonistas, todavía en salas…
Es
una catástrofe cinematográfica por donde se la mire. Las críticas que perdonan
son pocas y contemplativas pero importa poco.
Tenemos
mucho cariño por esta obra, por esa idiosincrasia tan ilógica que transmite y
que nos pertenece.
Si
conservan una susceptibilidad enternecida podrán verla y disfrutarla…
Dirigió
Marcos Carnevale con guión de su creador Hernán Casciari y Christian Basilis.
Protagónicos de Diego Peretti y Florencia
Peña acompañados por Guillermo
Arengo, Ángela Torres, Agustín Battioni, Bruno Giganti, todos buenos y queribles.