En estas tierras uno puede ver la flamante telenovela “La 1-5/18” producida por Pol-ka, escrita por Lily Ann Martin, Marcelo Nacci y Jessica Valls y dirigida por Jorge Nisco y Alejandro Ibáñez. Protagonizada, a su vez por Gonzalo Heredia, Agustina Cherri entre otros…
Y el caso es que ya han sonado voces de enojo y se entiende aunque tal vez no tanto…
Es que la historia sucede en una “villa miseria”. Este término se utiliza en Argentina para denominar los grandes barrios de poblaciones sumamente carenciadas cuyos habitantes, en su mayoría intentan noblemente subsistir y lograr una vida mejor conviviendo con elementos y franjas altamente delictivas en todo sentido. Las fuerzas de seguridad tienen un poder relativo allí convirtiéndose generalmente en parte del problema. Diversas organizaciones sociales, hoy por hoy, intentan algo como quien trata de tapar con madera y cartón un boquete de torpedo en el casco de un acorazado…
Pero no es el fin de este espacio caracterizar realidades sociales…
Las voces de enojo se deben a que, claramente, nada más lejos de la realidad de las “villas miserias” argentinas que esta versión edulcorada y televisiva.
Imaginen que para la presentación previa, una comitiva de periodistas galantemente ataviados/as como es costumbre en las presentaciones estelares, recorrió los escenarios creados para la ficción que consistieron en la reproducción de una “villa” cuyos materiales de utilería son mejores en todo sentido a las casas que conforman las verdaderas “villas miserias” de este amado y sufrido país…
No obstante: ¿Qué esperaban? ¿La reproducción de la realidad?¿Cuándo una ficción sea la que fuere reprodujo realidades?
¿Alguien
creyó alguna vez que “Pasión
de Gavilanes” era un
muestreo creíble de lo que
se vive en los ranchos colombianos? ¿Acaso alguien piensa que la
esclava Isaura
es el testimonio histórico del Brasil
esclavista del Siglo XIX?
Y dejo la coas aquí para no trasladarme de género hablando de cine y literatura porque el tema me daría para más de un libro. Baste como muestra aquellos incautos que fueron tras las huellas de Cristo cuando se tomaron en serio la ficción de Dan Brown, “El código Da Vinci” o incluso la de los que se saltearon la lectura de la novela y se lo creyeron todo con solo la película…
No es cuestión de fastidiar, pero todos sabemos que existió Pocahontas, el problema es creer que Pocahontas era tal cual nos lo cuenta Disney...
Entiendo que el público que habita aquellos barrios de nuestra patria deben estar viendo “La 1-5/18” haciendo denodados esfuerzos por no dar puñetazos al televisor o poner fuego a la productora, pero esto es lo que es y no puede ser otra cosa.
Es ficción, no documentalismo. La realidad, la realidad es la que viven quienes viven en esos barrios y nadie más que ellos saben de qué se trata en serio...









