Raramente
los poetas se sustentan de poesía…
Quiero
decir que nunca ha sido una tarea remunerada. Con suerte, algunos
pocos han logrado vivir de lo que han escrito, la inmensa mayoría
de los poetas ha vivido y vive en la pobreza conociendo fama y gloria
una vez que la tierra “leve” está sobre ellos…
Hace
unos días redescubrí al mítico Kavafis, ese poeta de Alejandría
que los griegos reconocen como el mayor de sus poetas y que fuera un
ser muy especial como todos los grandes poetas.
Trabajó
la mayor parte de su vida (allá en las primeras décadas del XX) en
dependencia del Ministerio de Obras Públicas de su ciudad, el
Departamento de Riego. Trabajaba media jornada para tener
tiempo de escribir, decisión acertada por cierto. Pero lo curioso es
que no cobraba por ese trabajo ya que era ad honorem,
no obstante, los rumores que oía en la oficina le permitían luego
“apostar” en la Bolsa y así lograba su sustento diario y el de
su madre con la que solía cenar puntualmente en cada anochece de
Alejandría...
ÍTACA
Cuando
inicies tu viaje a Ítaca,
ruega
que el camino sea largo,
lleno
de aventuras, lleno de conocimiento.
No
temas a los Lestrigonios
y
los Cíclopes y al furiosos Poseidón.
Jamás
encontrarás tales cosas en tu camino,
si
tus pensamientos se mantienen elevados, si una bella
emoción
toca tu cuerpo y tu espíritu.
Jamás
encontrarás a los Lestrigonios,
a
los Cíclopes y al fiero Poseidón,
si
no los llevas contigo dentro de tu alma,
si
tu alma no los alza frente a ti.
Ruega
entonces que el camino sea largo.
Que
sean muchas las mañanas de verano,
en
que entres a puertos por primera vez vistos
¡con
qué placer, con qué alegría!
Detente
en los mercados fenicios,
y
compra mercadería fina,
nácar
y corales, ámbar y ébano,
y
perfumes agradables de toda especie.,
compra
tantos perfumes agradables como puedas;
visita
una multitud de ciudad egipcias,
para
aprender y aprender de aquellos que tienen conocimiento.
Mantén
siempre Ítaca fija en tu mente.
Llegar
allí es tu meta última.
Pero
no apresures el viaje para nada.
Es
mejor dejarlo durar por largos años;
e
incluso anclar junto a la isla cuando ya estés viejo,
rico
con todo lo que has ganado en el camino,
sin
esperar que Ítaca te dé riquezas.
Ítaca
te ha dado el hermoso viaje.
Sin
ella jamás habrías emprendido el camino.
Pero
no tiene nada más que darte.
Y
si la encuentras pobre, Ítaca no te habrá defraudado.
Con
la gran sabiduría que habrás ganado, con tanta experiencia,
ya
habrás entendido para entonces lo que las Ítacas significan.
Konstantinos Kavafis