martes, 11 de octubre de 2011

La lírica voz de los objetos I


  Se suele decir que los grandes temas abordados por la literatura son muy pocos, en realidad: el amor, la muerte, la fugacidad del tiempo…

  Acaso no mucho más que estos pero, con sus infinitos abordajes…

  Sin embargo, los objetos, los simples objetos aparecen también en la literatura y más específicamente en la poesía.

  Los poetas prestaron la voz a los objetos para que ellos pudiesen decir eso que tenían que decir.

  Tal vez, volvieron a hablar de lo mismo de siempre: el amor, la muerte, la fugacidad del tiempo… tal vez, no haya más de qué hablar.

  Dedicaremos algunas entradas diarias a la presencia de los objetos en la poesía y para inicio, la palabra de J. L. Borges cuyo listado de cosas (bastón, llaves, naipes, monedas, tablero…) arriba a una reflexión sobre la muerte.

Las cosas


“El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.”


                                         J. L. Borges.




domingo, 9 de octubre de 2011

Adiós a Plutón (definitivamente).

  
  Todos, cuando fuimos niños, en algún momento quisimos ser astrónomos o arqueólogos. Acaso todavía queremos serlo…

  Todos los que mirábamos, en la niñez, los dibujos del sistema solar, nos sentíamos atraídos por Plutón.

  El más lejano.


 En nuestra inconciencia de la inmensidad, intuíamos que había una lejanía aún más inmensa que nos separaba desde la mesa en donde mirábamos el libro hasta la extraña y misteriosa superficie de Plutón.

  No entendíamos que fuera el más pequeño.

  Creíamos que en el dibujo salía pequeño porque era el más lejano.

   Pero, desde el 2006 nos enteramos que las investigaciones y el desvelo de Mike Brown hicieron arribar a los estudiosos a la conclusión de que Plutón, nuestro querido y misteriosamente admirado Plutón, no es un planeta.

  ¿Lo van a borrar de los dibujos de nuestra infancia?

  Extrañaremos tanto a Plutón

  Acaso eliminar un planeta no sea más que la conclusión de una reunión de astrónomos que dispone quitar imágenes de un dibujo.

   Acaso, también, la creación de un planeta bello y misterioso se deba, simplemente, al hecho de realizar un círculo más en la lámina oscura y fantástica del sistema solar…

Nuestro "perdido" Plutón


viernes, 7 de octubre de 2011

En nuestra sección especial…


  Hoy, en nuestra sección especial “Pipas como almas”, exclusiva para los amigos en la hermandad del humo, un tema controvertido: reflexionamos sobre si es lícito o no realizar alguna modificación a alguna de nuestras pipas…

miércoles, 5 de octubre de 2011

Lírica de la “angustia estudiantil” III.

  Es un deleite ver cómo esta temática ha sido abordada por grandes autores.

 En esta “entrada”, cerramos el tema, por ahora, con esta magnífica obra en la que Baldomero Fernández Moreno explicita las vivencias interiores de todo aplazado.

  Acaso, en la desventura del joven Friedt se cifren todas las angustias y temores de los que fuimos y somos estudiantes antes de que el tiempo nos devolviese, como maravilloso, todo lo que ha pasado por el prisma de lo irrevocable…,
Un Aplazado
“De pronto, como un breve latigazo,
mi nombre, Friedt, estalló en el aula.
Yo me puse de pie, y un poco trémulo
avancé hacia la mesa, entre las bancas.
Era el examen último del curso
y al que tenía más miedo: la gramática.
Hice girar resuelto el bolillero
Las dieciséis bolillas del programa
resonaron en él lúgubremente
y un eco levantaron en mi alma.
Extraje dos: adverbio y sustantivo.

Me dieron a elegir una de ambas
y elegí la segunda. -¿Y qué es el nombre?
díjome uno y me asestó las gafas.
Sentí luego un sudor por todo el cuerpo,
se me puso la boca seca, amarga,
y comprendí, con un terror creciente
que yo del nombre no sabía nada.
Revolvía allá adentro, pero en vano,
me quedé en absoluto sin palabras.

Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos:
el camino de arena, cierta planta,
el hermano pequeño, mi perrito,
el té con leche, el dulce de naranja,
¡qué alegría jugar a aquellas horas!
Y sonreía mientras recordaba.
-¡Pero señor -rugió una voz terrible-,
el nombre sustantivo, una pavada!-
Torné a la realidad: sobre la mesa
los dedos de un señor tamborileaban,
cabeceaba blandamente el otro,
el tercero bebía de una taza.

Hacía gran calor. Yo tengo una
cara redonda, simple, colorada,
los ojos grises y los labios gruesos,
el pelo rubio, la sonrisa clara.
Yo quería jugar, no dar examen
darlo otro día, sí, por la mañana...

Se me nubló la vista de repente,
los profesores se me borroneaban,
adquirió el bolillero proporciones
gigantescas, fantásticas,
oí como entre sueños: Señor mío,
puede sentarse... -Y me llené de lágrimas.”

martes, 4 de octubre de 2011

Lírica de la “angustia estudiantil” II.

  “Mi infancia no tuvo sino días malos…” nada más rotundo como este verso de Rega Molina para definir el espíritu de los primeros años de escolaridad que, por otra parte, son también los primeros años de nuestras vidas.

   “Balada de un domingo de mi infancia” se llama este otro poema que con tanta claridad nos describe otro aspecto de nuestra “angustia estudiantil”.

“Mañana el maestro dará prueba escrita.
(Mi infancia no tuvo sino días malos).
Sentada en un banco mi infancia recita:
Colón ha partido del Puerto de Palos.

Es día domingo. Llovizna. Hace frío…
…el cuarto es muy grande, yo estoy solo en él.
Parece que arrastra en el cuarto sombrío
Su cola de seda la reina Isabel.

Es día domingo. Con una constancia
que más dolorosa no pudo haber sido,
sentada en un banco, repite mi infancia:
del Puerto de Palos, Colón ha partido.

Las seis de la tarde. Se encienden candelas.
Se cierran las puertas. La casa es distinta…
Dan miedo, dan miedo, las tres carabelas,
la Santa María, la Niña y la Pinta.”

Horacio Rega Molina

lunes, 3 de octubre de 2011

Lírica de la “angustia estudiantil”.

  La vida de estudiante tiene, siempre, un aspecto triste.

  La primavera de la vida, es decir, la infancia y la adolescencia se ven mancilladas por la ardua responsabilidad escolar. Las tareas incumplidas, las lecciones complejas, los domingos angustiantes, las horas interminables, los docentes incomprensibles, los directivos injustos, los amores no correspondidos…

  Con el tiempo, todas esas cosas, misteriosamente, se convierten en anécdotas maravillosas, y el tiempo pasado, en un mundo precioso.

  Pero, mientras tanto…

  Un poema olvidado de Luis Cané de su libro Mal estudiante: "Cielo de cristal".

    “El amor de cielo matinal
que abarca la ventana,
compendia la mañana
de oro, azul y cristal.

Mañana de febrero
en que estudio Derecho Comercial…
(Estoy mirando el cielo matinal
con ganas de estrellarle este tintero
para ver si es realmente de cristal).”

sábado, 1 de octubre de 2011

Soneto número doce y más…

  Se me acusará de cierta pereza o morosidad. Es posible y me culpo, no obstante, ya pueden leer el soneto XII en la sección “…(sólo sonetos”) y un poema nuevo en la sección “…(poemas)” dedicado e inspirado en esos insuperables versos de Robert Desnós “Tanto soñé contigo”. De producción propia: “Iré a tus sueños como a tus gestos…”