sábado, 16 de noviembre de 2013

Sobre los trabajadores nocturnos:

  


    Uno cuenta en la vida con algún amigo que sólo trabaja de noche.

  El amigo nocturno que me tocó en mi destino, me confesaba en una larga exposición excedida de sinceridad  que los empleados de noche, específicamente los que velan el cuidado de algo, los vigías, los serenos, los guardas, las guardias telefónicas y los conserjes hoteleros como él, adquieren las mismas características a saber:


  “Los que trabajamos de noche ya no somos seres tan comunes, ni tan normales, ni tan felices. Al no tratar con casi nadie en las horas de trabajo, durante días, meses, años, perdemos la costumbre de la afabilidad, nos volvemos algo intolerantes y huraños. Tomamos una coloración gris en la piel y un matiz de brillo deslucido muestran nuestros ojos. Como las horas del día no son las apropiadas para el sueño y no las utilizamos de manera suficiente para dormir, perdemos mucho del poco buen humor que nos quedaba. Hablamos con los otros desconsideradamente puesto que sólo ejercitamos el diálogo con nosotros mismos. Finalmente, nos relacionamos (aunque no mucho) con otros en nuestra misma situación, mi novia, sin ir más lejos, trabaja por las noches también y nuestros proyectos de futuro son escasos ¿Qué escuela funcionaría de noche para nuestros hijos engendrados en el día?”


  Trabajadores nocturnos, laboriosa raza sufrida y solitaria…


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