Paz y felicidad para
ustedes y para todos.
Paz y felicidad para
ustedes y para todos.
En los video-games siempre hay otras vidas. Habrá juegos más o menos estrictos pero si mueres en batalla o mueres en una carrera de autos o mueres saltando de un edificio o mueres luchando contra un monstruo siempre tienes otra vida, otras, muchas. Puedes quedar afuera del juego unos segundos, puedes quedar afuera de la partida, puedes volver al punto de inicio, puedes perder puntos pero siempre reapareces.
En los video-games.
En la vida real no.
En estas tierras, como en
casi todo occidente, hay un Tribunal
Fiscal de la Nación, esta institución que debería ostentar la honestidad
entre tantas otras virtudes, este Tribunal
repito, tiene un presidente que es, en este momento, el Dr. Miguel Licht.
Y lo que pasó en estos
días, si contamos la historia en orden cronológico, fue que dicho magistrado,
debido a que aspira a ocupar una de las vacantes en la Corte Suprema de Justicia, teniendo en cuenta el favoritismo
presidencial, quiso congraciarse con nuestro primer mandatario, devoto
obsecuente del judaísmo, y publicó un texto al que llamó su “obra maestra”: “Tratado
de interpretación constitucional: aportes de la Halajá en la interpretación
jurídica”. Se trata de dos tomos, en total unas 1200 páginas, en el que
Licht interpreta los principios
constitucionales de nuestro país a la luz de la ley judía.
No obstante, nos enteramos
de que este escrito está muy, pero muy lejos de ser una lúcida reflexión jurídica
ya que, ante las numerosas denuncias y observaciones irrefutables de letrados
argentinos, debió admitir el “autor” que hizo su “obra maestra” con IA. Pero
eso, aún no es lo peor, lo peor es que el bodoque que “escribió” este
magistrado está repleto de errores y citas inventadas. En palabras de uno de
sus denunciantes: “el libro está lleno de
notas al pie falsas, con remisiones a trabajos inexistentes, atribuyendo
posturas a autores que nunca dijeron lo que se afirma y con citas de páginas
específicas en las que se habla de otra cosa” entre tantas otras incongruencias
y falacias.
Nuestra opinión es que,
contrariamente a lo que se cree, Licht
estaba seguro de que nadie iba a leerlo. Supuso que a funcionarios, amigos,
adláteres y adalides de esta gestión les bastaría con el título (y es que tal
vez, les basta). Acaso creyó
que nadie descubriría su proverbial deshonestidad intelectual, su abyección
teórica servil y realmente insultante para toda la ciudadanía y para la comunidad intelectual judía también, porque esto también es ofensivo para ellos. Pero resulta que
sí, que todavía hay lectores académicos serios, todavía quedan en estas tierras
personas que analizan lo que alguien escribe y arrostran la verdad pese a quien
le pese…
Trataremos de sintetizar el tema para no abundar en datos que ya abundan en cualquier sitio virtual comprobable:
La “F1” hasta el 2019, era una actividad menguante en muchos aspectos:
público asistente a las pistas, público seguidor en general no presencial,
difusión, patrocinadores, publicidad, y etcéteras. El altísimo costo de poner a
andar vehículos cada vez más sofisticados, la ingeniería, los diseños,
mantenimiento, pilotos, en fin, todo lo que supone poner a andar de modo
competitivo la Fórmula 1, no estaba siendo una actividad redituable en vistas
al futuro cercano y muy cercano.
No obstante, se encontró
la solución.
Muchos dicen que la magia
comenzó con una serie de la plataforma Netflix:
“Drive
to Survive” (“Conducir para sobrevivir”), que no es otra cosa que una
serie documental que ofrece una mirada “tras
bambalinas” tanto de pilotos como así también de cada persona que tenga que
ver de manera cercana o no tanto a la actividad, teniendo como eje central, por
supuesto, las carreras del Campeonato
Mundial de Fórmula Uno.
En definitiva, hubo que
poner a visualización del mundo cuestiones que no eran visualizadas hasta
entonces. Desde sus orígenes, las carreras de F1 era una actividad de señores bastante serios, algo parcos
diríamos; los resultados de las carreras y las competencias eran la noticia
principal, lo demás, lo demás importaba muy poco.
Pero, a partir del 2019 y
como estrategia efectiva para captar al gran público mundial, comenzamos a
saber intimidades, cuestionamientos, asuntitos privados, conflictos simples,
conflictos complejos, gustos de los pilotos, cuestiones de técnicos y mecánicos,
managers, empresarios afines y muchos más.
El resultado fue
formidable, la Fórmula Uno se convierte (o vuelve a convertirse) de pronto en
un fenómeno pasional planetario. Las redes sociales, toda la actividad virtual
y por supuesto la parafernalia periodística estalla con ese puntapié de Netflix hasta ahora in crescendo sin pausa y de manera
superlativa.
Por eso es que vemos a
pilotos mientras comen, mostrándonos donde duermen, dialogando entre
ellos con y sin cierta tensión, comentando sus gustos personales,
presentándonos sus mascotas, bañándose luego de la competición, incluso hasta
contestando preguntas tan imbéciles como: “¿Cuánto
tiempo antes de una carrera evacuas tus intestinos? Todo suma, todo sirve
al objetivo final.
Claro que, no pueden
faltar ciertas observaciones perspicaces que también surgen de la matriz
resignificante que propuso “Drive to Survive”: comentarios
falsos, escenas montadas, importancia indebida para las sesiones de prueba y
práctica, sobredramatismo, tergiversaciones de ciertos eventos dentro y fuera
de las pistas y aledaños…
Era esperable.
Si se trata de gestionar
fama y dinero para todos, se puede sacrificar un poco (o bastante) la realidad…
Sumamos algún comentario de este tipo, sólo porque la realidad supera ampliamente hasta la más alocada ficción:
Hace unos
años, en 2014, en un programa de televisión, de esos programas de entretenimiento
para que pasen la tarde todos aquellos que no saben qué hacer con sus tardes y
fiel al estilo de los contenidos imbéciles que la televisión de estas tierras
suele proporcionar, presentaron un hombre cuyo poder era el de ser “Hombre-Imán”. Extraño y poco útil super-poder, pero en fin, el hombre
“demostraba” en cámara que los objetos metálicos se le adherían mágicamente al
cuerpo.
Hace unos
días, una diputada afín ideológica a este gobierno, Marilú Quiroz, organizó un evento en el edificio de nuestro Congreso Nacional, precisamente en la Cámara de Diputados de la Nación, para
exponer su moción contraria al plan de vacunación nacional. La diputada trajo a
aquel payaso “Hombre-Imán”, se
entiende que un poco más entrado en años, quien ahora asegura que su poder de
imantación se debe a que cumplió con el plan de vacunación obligatoria del
Estado. El show era más o menos el mismo: un tipo en cueros en medio del recinto
apoyándose objetos metálicos en la parte superior de su pecho, haciendo un
esfuerzo memorable para que estos no se le caigan. El mensaje de la diputada y
funcionarios afines es claro: si permitimos que nos vacunen a nosotros y a
nuestros hijos, se nos adherirán de por vida tornillos, tuercas y herramientas
varias, incluso las atraeremos en cualquier momento y lugar.
Duele la
Patria, claro que duele.
| Ángeles Mora Fragoso |
La vida lectora tiene esto de bueno: se puede descubrir algo nuevo que no lo es pero como si lo fuera. Un
poema, una poetisa, eterno presente de la Literatura.
Lugar común
"Tengo un beso guardado en
la palma de mi mano,
en mis ojos un árbol que
desapareció.
Una casa, una higuera allá
en el infinito
hoy son huecos desiertos
que están llenos de mí.
Al final de la vida
volvemos al principio:
mi madre recordaba la
fruta de su tierra,
los regalos de un chico,
golosinas de amor.
Cosas lejanas que no
vuelven nunca,
ni tampoco se van.”
Ángeles Mora Fragoso
Algo me dice que los norteamericanos de bien extrañan y mucho a sus presientes y líderes de otro tiempo, de aquel tiempo en que se fueron haciendo grandes…
“Silencio, cerdita” fue la
respuesta que dio el actual presidente de EE.UU. a una periodista.
En estas tierras, no es
muy distinto. Los principales funcionarios se destacan tanto por su agresividad verbal como por su abrumadora deficiencia gramatical.
Supe tener un profesor que
aseguraba que, en cuanto perdamos la formalidad correcta del lenguaje, habremos
perdido todo…