Cuando hace unos años le recomendé “La gran belleza” (“La grande belleza”, 2013) a un amigo, doctor en filosofía. Me dijo que era la mejor película que había visto en su vida. Esas expresiones son tan subjetivas como seductoras. El cine tiene mucho de apreciación absolutamente personal y eso lo hace maravilloso.
El cine de Paolo Sorrentino: director, guionista,
escritor, productor es, claramente, un cine de autor; lo que hace no son productos
culturales masivos con concesiones para el gran público. No obstante, ver uno
de sus films llama a ver los otros.
“La grazia” que debería
traducirse como “El perdón”, 2025, es otra de las suyas, quizás la menos estilo Sorrentino
de sus películas, pero también genuinamente suya. Film que llama a la reflexión
justamente porque toda su trama es una permanente reflexión: un presidente
italiano, mayor, católico, en retirada política, se debate entre si debe
promulgar una ley que legalice la eutanasia, al mismo tiempo que debe
considerar las peticiones de indulto de dos personas que asesinaron a sus
parejas, todo esto antes de que finalice su mandato.
Más allá de cualquier
crítica que las hay sobre este film y muchas y muy buenas, reiteramos la idea
que siempre exponemos en este espacio: esto es cine y cine de verdad.

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