domingo, 29 de marzo de 2026

Falla Valenciana en una ciudad tan rara…

 


 En un momento de la vida, traicioné el amor incondicional por Buenos Aires y me vine a Mar del Plata. No fue exactamente una traición, acaso fue solo una manera de tomar distancia para seguir amando. No en vano dicen que “solo amamos a los ausentes y a los muertos”. En ese sentido Buenos Aires representa una ausencia amada.

 Pero esta ciudad, esta Mar del Plata a la que apodaban “La perla del Atlántico”, es tan rara, tan bella como rara.

 Nos queremos convencer de que es “balnearia” pero realmente sus costas suelen ser algo frías, a veces heladas; nos queremos convencer de que es pesquera, industrial y productiva, pero las políticas que sufre, especialmente en estos últimos años, la hace menguante en todo esplendor que haya tenido y en muchos de los que sueñe.

 Los jóvenes la invadían para divertirse, aunque ya no tanto; los viejos la siguen eligiendo o soñando para sus últimos años por una evocación de infancia y juventud pasadas en este paisaje, siendo que no hay nada del clima que la haga muy saludable (la humedad y la sal marina en el aire no son aconsejables). Los marplatenses dicen que se puede tener aquí “las cuatro estaciones en un solo día” y así es  porque la fundaron en una zona de transición climática (error garrafal).

 Tiene escenas de costa y sierra bellísimas sin duda, y tiene costumbres inigualables: es la única ciudad del mundo fuera de Europa en donde se celebra la Falla Valenciana

 Rara y bella Mar del Plata








No hay comentarios:

Publicar un comentario