En la primera mitad del Siglo XX, en estas tierras, se nacionalizaban los nombres, así cuando se publicaba una historieta de “BATMAN”, a los niños les llegaba con el nombre de “EL MURCIÉLAGO”. Hoy parece irrisorio, pero las primeras noticias que se tuvieron sobre el mítico Pato Donald, fueron a nombre de “El pato Donaldo”.
Será por eso que algunos
viejos amigos llaman al presidente de EE.UU.
como “Donaldo”, acaso suene un
poco despectivo y por ahí vaya el asunto, como si se le diera un tono gracioso
a quien para nada lo es, y eso a pesar de haber actuado unos instantes en un
film de comedia: “Mi pobre angelito”.
En fin, que todo esto no
es más que para registrar en este espacio lo que también me señalan esos mismos
viejos amigos: que lo del señor Donaldo no son los regímenes, es
decir: parece que no le fuera del todo bien enfrentarlos.
Dicen esto señalándome, no
sé si con mucha o poca precisión política (todo le perdonamos a los viejos
amigos) que, si bien se llevó de los pelos al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no acabó
con el régimen “chavista” que aún sigue gobernando ese país; como del mismo
modo, si bien aniquiló en una noche al primer mandatario de Irán y a no menos de 40 de sus
dirigentes iniciando una guerra misilística como nunca se viera, sin embargo,
ahí está el régimen iraní tan vivito y coleando tan o más vital que antes…
En fin, que esto de
aparecer como actor de comedia, devino en ser protagonista de tragedias, se ve
que derrocar regímenes no es lo mejor del señor Donaldo, eso dicen por acá mis viejos amigos…

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