Los psicólogos y los
especialistas en temas afectivos dicen que no siempre es cierto que en toda
relación “Alguien ama y alguien se deja
amar”. Pero si es que necesitan aclararlo o hablar de ello es porque algo
de cierto hay o porque algo de ello sucede…
Claro, hablan de relación
de pareja pero el amor se da de muchas formas. Se ama una profesión, se ama una Patria, etc. En este caso, hablamos de la relación de hombres y mujeres
militares norteamericanos con respecto a la institución a la que pertenecen.
Se sabe en estos días que el
gobierno de EE.UU. ha detenido a más de 50 padres y cónyuges de militares en
servicio activo y deportado, al menos, seis de ellos. Todo esto en el marco del
endurecimiento de las políticas migratorias y de deportaciones masivas
impulsadas por la administración de Donald Trump.
Cierto es que si hay una
ley, hay que cumplirla, pero es más cierto que la ley es una letra
generalizada, estricta y “fría” y luego está la observación de cada caso, para
eso están los jueces que interpretan la letra de la misma y su aplicación. Las leyes y políticas migratorias de EE.UU. han contemplado
históricamente ciertas flexibilidades, vías rápidas de naturalización y
protecciones discrecionales para los no ciudadanos que sirven en las Fuerzas
Armadas como así también para sus familias directas. Pero todo eso es,
claramente, parte del pasado.
Queda claro también que, si bien
los militares norteamericanos están dispuestos a dar la vida por el que consideran su país, su
país no está dispuesto a dar mucho por ellos o será que no los siente suyos.
Tal vez esté llegando el
momento de que estos militares comiencen a plantearse si están sirviendo al
bando correcto…

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