Nuestra compatriota Agostina Páez, joven, influencer, abogada pero poco anoticiada de las leyes brasileñas, discutió con unos empleados de un bar de Ipanema y cometió el exabrupto de realizarles gestos discriminatorios. En realidad, se retiró imitando gestos de mono en clara alusión a quienes la habían atendido.
Fue denunciada, apresada y le
colocaron una tobillera domiciliaria. Ahora está por ser trasladada a una cárcel común de Río de Janeiro con todo lo que ello
significa…
Pero Trump se da el lujo de publicar un video en que el matrimonio Obama aparece con características de primates, digamos como monos.
Evidentemente esto nos
muestra cuan distintos son los parámetros judiciales en cada país. Lo que es
una falta grave en uno, es una “gracia” en otro.
En fin.
Suponemos que Donald no podría visitar Brasil así como así…
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