viernes, 16 de mayo de 2014

Manguel y Borges




  En mi imaginario, siempre pensé que María Kodama era la única persona que le leía a Borges ya ciego.

  Cuánto me falta por aprender…

  Leo una entrevista a Alberto Manguel:


“–Usted participó del ritual de leerle a Borges cuando estaba ciego ¿Qué aprendió leyéndole?


–Borges se hacía leer textos no para descubrirlos por primera vez sino para analizarlos. Cuando quedó ciego, decidió no escribir más prosa porque decía que para escribir prosa necesitaba “ver la mano escribir”. Pero después de un tiempo, se le ocurrieron varios cuentos (que constituirían El informe de Brodie ) y antes de empezar a redactarlos, como buen artesano, quiso estudiar cómo los grandes cuentistas que él admiraba habían construido sus relatos. El elegía un cuento (de Kipling, por ejemplo) y yo empezaba a leérselo, pero al cabo de unas pocas líneas me interrumpía para hacer un comentario sobre el estilo, la estructura, el ritmo. Hacía los comentarios para sí mismo, pero claro, yo aprendía escuchándolo.”




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